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17/9/16

Poema del perdón

...y sin embargo

aún sonríe la cabeza de la primera dama
sobre la estaca de su cuerpo
y aún sonríe la cabeza del presidente
sobre la horca de su cuerpo
y aún no sonríe la cabeza del juez
pero sigue leyendo veredictos
sobre el cadalso de su cuerpo

29/4/12

¿Y si dejamos de hablar de la basura?


Ya basta de basura. No he decir adiós a aquellos árboles, no he de decir adiós a mi palabra. No. ¡Qué mejor manera de despedirse de la basura que con la basura misma! Así comenzó todo:

La basura

Debería de lavarla –mi pobreza–
debería de lavarme
pero es que esto no tiene ni final ni principio
y ya no sé decir palabras nuevas

ya no sé qué decir
que aquí no queda nada
que mi boca está llena de basura
de despojo de ferias

inlcuso aquella boca me pareció hoy basura
incluso aquélla
ésta

debería de arrojarla –esa basura–
pero se ha hecho muy buena compañía
me ha dejado dormir bajo el estiércol
como no lo habrían hecho mi madre o mi abuelita
me ha dejado dormir en los corrales
de las ferias pasadas

esas ferias pasadas –debería de olvidarlas–
pero es que esto no tiene ni final ni principio
y aquella boca –ésta– recuerda la basura
se cae en papeletas borradas por las lluvias
que cubren el país

¡como un velo de novia!

¡ese velo de novia! deberíamos lavarlo
pero es que ya no tiene ni final ni principio
y deja lo que queda:
por esta vez él mismo parecerá un camino

no seguiré su rumbo

me quedaré a dormir bajo el estiércol
sin apagar su luz a ningún cuarto
abriré bien la boca para aspirar del lodo
su sol su cielo un cuerpo
y lo oscuro y lo oscuro

podría dormir entonces
no tendría que lavarme

el sol se habría inclinado ante el estiércol
y ya no quedaría garganta alguna
quebrando este sonido
¡hubiera preferido que fuera un poco claro!

que fuera un poco clara –mi palabra–
pero es que esto no tiene ni final ni principio
y afuera llueve polvo y papeletas
van cubriendo los pasos de las bestias
van anunciando ferias
que ya no llegarán a este país.

(De Luis Fernando Méndez Franco, Discurso sobre los árboles del mundo, Ediciones Eón, México, 2007-2008)


5/4/12


He aquí una de mis aleyas favoritas del Corán: habla del corazón humano; habla del corazón, del agua y de la piedra. No: nadie habría escrito nunca una carta de amor –se habría deshecho en polvo como el corazón del creyente.

Luego, después de eso, se endurecieron vuestros corazones y se pusieron como la piedra o aun más duros. Hay piedras de las que brotan arroyos, otras que se quiebran y se cuela el agua por ellas, otras que se vienen abajo por miedo a Dios. Dios está atento a lo que hacéis. (Cor, 2: 74, traducción de Julio Cortés)

(Podéis leerlo, analizarlo sintácticamente y escucharlo en árabe aquí: http://corpus.quran.com/wordbyword.jsp?chapter=2&verse=74)

15/12/11

خذ القصيدة عني

"Take the poem from me. I can't bear, now, the betrayal of beauty. I can't bear the force of language which crams us into a passageway, and opens for it, not for us, the heroism of the horizon"

(Carta de Mahmud Darwish a Samih al-Qasim. Traducción al inglés de Jeffrey Sacks).

13/7/11


Las pepenadoras, de Alaciel Molas*

Por Luis Fernando Méndez Franco


Es la imagen de un enorme cementerio, este trabajo: “allí donde alguna vez tuve sentido”, “allí donde alguna vez algo importante…”. Allí, en lo que queda del lenguaje. Y es que lenguaje y vida no se dejan definir sino a partir de lo que queda de ellos: sábanas, platos, vasos, cráneos, cuerpos –todo, en su siempre, idéntico. Es en ese espacio, el espacio necesariamente vacío de lo que somos, donde los personajes de Alaciel Molas vagan poniéndole nombres a lo que no ha existido, buscando lo importante no en la propia historia, que se niega a sí misma, sino en las orillas, en los jirones del lenguaje con el que fue hecha; en la verdad misma, en la vida: allí donde todo –por fin– habría dejado de tener sentido.

* Alaciel Molas (2008). Cuando nos llamábamos Benito Cereno. Las Pepenadoras. Ediciones Eón: México D.F.

Aprovecho esta entrada para, si la pobreza de su lenguaje despierta algo al menos semejante a la curiosidad, a) sugerirles la lectura del libro de Alaciel Molas y b) invitarlos a fisgonear en su blog naciente (http://bestiarioparaanalfabetas.blogspot.com/) y su cuenta de tuíter (http://twitter.com/#!/leicala).

17/2/11

¿Ars poetica?


"(...) el poema (...) no se desarrolla de manera lineal ni calculada y no se deja someter a la lógica absurda del final y el principio: en mi experiencia al menos, el poema no ha podido ser nunca sino la sombra proyectada desde algo que no podría ser dicho, algo que, por definición, es lo indistinto. El poema, en la medida que lo llamamos “terminado” o “iniciado” o “en proceso”, en la medida en la que lo reducimos a ser un objeto verbal, o incluso simplemente un garabato de tinta impreso en la materia del papel; materia de la voz que lo recita u objeto de un sujeto que lo crea (frecuentemente decimos del poema que “lo escribimos”), oculta lo que para mí es la única característica que le es intrínseca: su imposibilidad radical —ese territorio inconcebible donde lo que es, lo que fue dicho, se identifica y reconcilia con lo que nunca ha sido, con algo que no quiere decir nada. Es para mí el poema, entonces, un vacío: la búsqueda constante de su ausencia. Y si tuviera –no la tengo-- una premisa para escribir, diría –por decir algo-- que es justamente ésa".

22/5/10

Sobre la semejanza



Dios es 1, el diablo \infty


Simone Weil


Porque tu corazón se parece a una catedral, pero ciertamente una catedral es semejante a cualquier cosa y un corazón, al mismo tiempo, semejante también a cualquier cosa; justamente por eso, por el diablo, ¿lo escuchas, "amor mío"? Va cantando los nombres de los cosas y es semejante él mismo a tu nombre o a un pájaro.

"Amor mío", me repito: tenía que hablarle a algo; sé que he hablado de algo, al menos eso --tenía que hablar de algo.

(No, nada de lo que escribo viene al caso, viejos hombres de buena voluntad: tenía que hablar de algo).

8/2/10

Il s'agit de nier


No tengo absolutamente nada qué decir: no tengo nada... Digo pues –no podría ser de otro modo– lo que sea: "¡tus ojos almendrados, tu camisa". Nada tiene ya peso: "lo que sea..." Y es que desde hace algún tiempo te he debido palabras que no existen; hace tiempo, también, agradezco mi mundo como si no existiera: los árboles y el polvo y los planetas; la biblia, los naufragios, los caminos... ¡Todos esos naufragios de juguete! los barcos de juguete, los trenes de juguete, las biblias de juguete, ¡las biblias de juguete!

Un gesto inútil, esto... La poesía es un juguete, sólo eso.

*

Cuando por fin despiertes
como si te nombraran,
sé tu ruina, palabra.

¡Oh ruina de las lámparas y lámpara!

Y no digas que estabas
a esos pasos
--no digas a tu ausencia
que te marchas

¡Oh ruina de las lámparas y lámpara!

Cuando por fin despiertes
como si te llamaran,
sé mi olvido y su olvido
y sé tu olvido,
oh ruina de las lámparas.

19/9/08


Hay días que se amanece hastiado del propio lenguaje como si no fuera otra cosa que un amuleto inútil (uno que se ha llevado demasiado tiempo sobre el cuello), que un recuerdo de feria... Pero sólo son días --y aún me quedan palabras amorosas a todo lo que dé asco de mí mismo, a algo pobre y pequeño, a alguna alegría oscura... Hablo al azar, amigo, estrictamente; escribo "amigo", claro, por hallar mi lenguaje: alguna alegría oscura, un vocativo --por ese vocativo solamente, por hallar un lenguaje cualesquiera...
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si no es, tal vez aclare; si no existe, amanezca...