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22/9/12

Glosas



Mi espíritu y mi cuerpo son analfabetos –glosas a nada: nunca supe leer. Y tu corazón, amigo mío: no es mucho lo que sabría decir de él –tu nombre no lo tiene ni te tiene: intentar pronunciarlo era haberte perdido. Pronunciamos para destruir, hablamos para nunca haber hablado –escribimos para poder ser olvidados. Esto no es una carta de amor; esto no es nada. Dejo aquí una lista (completamente errática) de diez poemas tristes. La escribo para perder el tiempo: el tiempo es lo perdido por definición.

1. Adiós a lo que vendrá, Mahmoud Darwish.

Adiós a lo que traerá el tiempo dentro de poco... Adiós.
Adiós a lo que traerán los lugares.
Mi noche se confunde con la noche, mi arena con la arena y mi corazón no es un ejido.
Adiós a la que será un país para mí, adiós a la que será mi perdición.

2. Cielo vivo, Federico García Lorca.

Yo no podré quejarme 
si no encontré lo que buscaba
pero me iré al primer paisaje de humedades y latidos
para entender que lo que busco tendrá su blanco de alegría
cuando yo vuele mezclado con el amor y las arenas.


3. In memoria, G. Ungaretti

Y no sabía elegir el canto de su abandono.


4.Porque soy un extraño, Badr Shâkir al-Sayyâb

Y si agito las ramas
no cae sino la muerte:
piedras,
piedras y ningún fruto
e incluso son las fuentes
piedras, e incluso el aire húmedo
piedras humedecidas por un poco de sangre.
Rocas es mi llamado, piedras mi boca
--y mis piernas un viento que surca los desiertos.


5. Pasaré por Piazza di Spagna, C. Pavese

Serás tú –quieta y clara.

6. Ninguno, S. Quasimodo

Porque no tiene dones
y las calles son oscuras
y no habrá ya ninguno
que hacerlo llorar sepa
cerca de ti, Señor.

7. El viejo día, O.V de Lubicz Milosz

Tibia es la luz en los dormitorios del hospital de la vida;
queridos pensamientos forman el paciente blancor de los muros.
Y la piedad que ve que la dicha se aburre
hace nevar el cielo vacío sobre los pobres pájaros heridos.


8. Epitafio para François, Paul Celan.

Las dos puertas del mundo 
están abiertas:
abiertas para ti entre dos noches.
Las oímos golpear y golpear
y llevamos lo incierto,
y llevamos lo vivo a tu siempre.

9. Agnus Dei, Jabrâ Ibrahîm Jabrâ

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo:
destila nuestras lágrimas en palabras, 
sálvanos del exilio de la afasia, 
el exilio de los desiertos: somos
los portadores del mar, el horizonte, el cielo
–los portadores de la  muerte entre sueño y sueño.

10. Puedo hablar de amor, Mahmoud Darwish

Puedo ir hasta el final de la vida en dos: solo y solo
y no puedo comprometerme más que con las palabras que no he pronunciado para rescatar
mi permanencia en el borde de la tierra, entre el asedio del espacio y el infierno del deterioro.


7/6/12

1. Hace unas semanas recibí, de parte de uno de mis amigos más queridos, una tarjeta postal con el hasta entonces para mí desconocido Questionnaire de Proust: aprovecho el espacio para agradecerle. Ojalá desapareciera tuíter de nuestras vidas: señalar que el lenguaje es su aniquilación, que no se define sino a partir de lo que resta de él, es una cosa bien distinta a verse condenado a probarlo mediante una repetición indefinida de suicidios falsos. Divago: yo lo que quería era escribir un elogio de la correspondencia postal.

 2. Hace ya varios meses que apenas puedo escribir. Supongo que yo mismo me lo busqué: habiendo definido la interlocución como una imposibilidad y la enunciación como la paráfrasis de lo que no podría ser dicho, ya había hecho, de la idea misma de ratonera, su consumación. Y solamente eso. Divago: yo lo que quería era hablar sobre el carácter insignificante de lo trágico, sobre el carácter trágico de la alegría.

3. Ahora mismo escribo por escribir: no quiero sino entretenerme; quiero, incluso, alegrarme. He aquí, pues, que contesto el Questionnaire de Proust (ahí por si alguien no gusta):

1. Mi virtud favorita. La ligereza (sobra decir que carezco de ella: toda virtud es una carencia). 2. La cualidad que prefiero en un hombre.  La imposibilidad discursiva y la desesperación. 3. La cualidad que prefiero en una mujer. La crudeza en la palabra, la ironía. 4. Mi principal característica. La impaciencia. 5. La principal característica que aprecio en mis amigos: --- 6. Mi principal defecto. La impaciencia. 7. Mi ocupación favorita. Caminar. 8. Mi idea de felicidad. El olor de las bibliotecas; bibliotecas con camastros y zona de fumadores. 9. Mi idea de miseria. El habla humana misma. 10. Lo que me gustaría ser. Carpintero. "Seré, algún día, lo que yo quiera; / seré, algún día, poeta" (Darwish). 11. El país donde me gustaría vivir. Georgia. 12. El color que prefiero. Azul, aunque me temo que no soy particularmente sensible al color. 13. Mi flor favorita. Los azahares. 14. Mi pájaro favorito. ¡Cuervos! 15. Tus autores favoritos en prosa. Adrzejewski, Massignon, Bernanos, Simone Weil, Pascal, Descartes, Borges, Mann, F. O'Connor, Wittgenstein... 16. Mis poetas favoritos. Darwish, Celan, Lorca, Vallejo, Al-Sayyab, Quasimodo, Ungaretti, Eliot, Geoffrey Hill, Farid ud-Din Attar, John Donne, los dos Milosz... 17. Mis héroes de ficción. Leo Naphta, Alesio Melisseno, Joachim Ziemssen, el cura d'Ambricourt... 18. Tus heroinas favoritas de ficción.  ¡Clawdia Chauchat! 19. Mis héroes en la vida real --- 20. Mis heroinas en la vida real ---21. Los personajes de la historia que desprecio más --- 22. El hecho militar que admiro más.  La batalla de Siffin. 22. Mis nombres favoritos. Eso es información ultrasecreta. O, dicho de otro modo, "no se debe pronunciar lo que se ama". 23. Lo que detesto por encima de todas las cosas. Las palabritas, las mentiritas, los poemitas, lo bonito. 24. La reforma que admiro más.  ¿(...)? 25. El don de naturaleza que me gustaría tener.  La música. 26. ¿Cómo me gustaría morir?  Pues no me gustaría morir pero, en general, sin miedo a la muerte, con esperanza en la resurrección. 27. Estado actual de espíritu. Alegría fácil. 28. Errores que me inspiran la mayor indulgencia.  Los celos, la desesperación. 29. Mi divisa.  "Si te conmueve, sospecha".


5/4/12


He aquí una de mis aleyas favoritas del Corán: habla del corazón humano; habla del corazón, del agua y de la piedra. No: nadie habría escrito nunca una carta de amor –se habría deshecho en polvo como el corazón del creyente.

Luego, después de eso, se endurecieron vuestros corazones y se pusieron como la piedra o aun más duros. Hay piedras de las que brotan arroyos, otras que se quiebran y se cuela el agua por ellas, otras que se vienen abajo por miedo a Dios. Dios está atento a lo que hacéis. (Cor, 2: 74, traducción de Julio Cortés)

(Podéis leerlo, analizarlo sintácticamente y escucharlo en árabe aquí: http://corpus.quran.com/wordbyword.jsp?chapter=2&verse=74)

26/6/11

On reference (again)


¿A dónde van ellos? ¿Pastor? ¿Pastor? ¿A dónde van? Ellos ya no me escuchan. Ellos ya están muy lejos. Ellos ya no hacen ruido. Ése ya no es el camino del establo. ¿Dónde dormirán esta noche? ¡Oh! ¡Oh! Está muy oscuro... Voy a decirle algo a alguien.

(Maurice Maeterlinck, Pelléas et Mélisande)

¿Y qué habría de decirle alguien a alguien? ¿la partida de nuevo, que todo se ha marchado? Su partida de nuevo –toda cosa: las nubes, las personas, sus zapatos... Y la palabra misma, como buscando establos –destruida en sí misma por la palabra "algo".

9/6/10

(Imagen: iglesia en Tbilissi)

Recuerdo... "y el corazón se llena de nostalgia"

de todo lo supuesto, su final --de esos restos, palabras. Y aquél en cuya boca palpitaba mi espera y aquél en cuya boca su comida y su infancia... Debí haberlas robado en otro sitio, allí donde librabas las enormes batallas: "tú y yo nos casaríamos algún día". Pero es que todo nombre se ha transformado en mosca y aquí, sobre estas mesas, se han podrido la carne y el pescado --esperando otras fiestas, esperando tus manos: "tú y yo nos casaríamos algún día". Y aquél en cuyo oído palpitaba el deseo, el habla entorpecida de mi propio deseo... Debiste haberme hallado insoportable --¡de otra tristeza, moscas!--, debiste haberme hallado en otro nombre, allí donde librabas esas grandes batallas: me has dejado inconcluso (así podré encontrarte)... De todo lo soñado, su derrota --de todas las victorias, mis migajas, ¡llorarán de alegría! ¡el día de esa victoria! ¡llegará! Mañana, tarde y noche, estoy seguro, se tocarán campanas que habré de confundir con mi amor hacia algo: "tú y yo nos casaríamos algún día". Para ti mi palabra, mientras tanto: allí te he vuelto otro, aunque este corazón no fuera hospitalario. ¡Esas palabras nuestras! entiendo que sabrás reconocerlas, entiendo que podré reconocerlo: porque he oído tu nombre y tú habitas el mío --y sólo queda tiempo.

(Tomado de Discurso sobre los árboles del mundo y vuelto a publicar en esta cochina página sólo porque el autor se encontró con la imagen de una iglesia).

22/5/10

Sobre la semejanza



Dios es 1, el diablo \infty


Simone Weil


Porque tu corazón se parece a una catedral, pero ciertamente una catedral es semejante a cualquier cosa y un corazón, al mismo tiempo, semejante también a cualquier cosa; justamente por eso, por el diablo, ¿lo escuchas, "amor mío"? Va cantando los nombres de los cosas y es semejante él mismo a tu nombre o a un pájaro.

"Amor mío", me repito: tenía que hablarle a algo; sé que he hablado de algo, al menos eso --tenía que hablar de algo.

(No, nada de lo que escribo viene al caso, viejos hombres de buena voluntad: tenía que hablar de algo).

10/5/10

Elogio de la basura II


¿Por qué has hablado tanto de las nubes? Porque tan sólo se parecen a ellas mismas --y es necio quien se tiende sobre el césped en búsqueda de trenes y caballos. ¿Por qué has hablado tanto del poema? Porque no existe, porque no existe --y es necio quien se inclina ante una hoja en búsqueda de nombres y caballos. Nombres para las cosas: lo que no tiene forma --lo que llamas "amado". Tú que confundes todo, ¡traiciona a esos caballos! ¿Por qué has hurgado tanto en la basura? Porque no tengo rostro verdadero. Y es necio quien desea, por su reflejo, saber si ha amado algo.

(Por Luis Fernando Méndez Franco)

6/5/10

Elogio de la basura


Comienzo a darme cuenta que puedo ser clasificado en la categoría "persona problemática", lo cual implica, claro, una paradoja: no existe persona más simplona sobre este bajo mundo que Luis Fernando, es decir, "yo" ("yo es un otro", ¿cómo, si no, podría hablar de mí mismo?). Me doy cuenta, por otra parte, que estoy dispuesto a dedicar una entrada completa de mi blog a semejante observación. La única explicación que se me ocurre ahora mismo de tal fenómeno es que encuentro placer en la destrucción de los objetos amados. Me digo: "no lloras los objetos por haberlos amado; los lloras, me parece, porque no logras demostrarte que en realidad los amaste". Y eso solamente --y nada más, que sobre la equivalencia última entre escribir y haber escrito ya he venido hablando demasiado...

23/4/10


(Shinichi Maruyama)


Materia de un discurso amoroso


Tomado de Émile Benveniste, "Estructura de las relaciones de persona en el verbo" en Problemas de lingüística general.

(...) una de las características de las personas "yo" y "tú" es su unicidad específica: el "yo" que enuncia, el "tú" a quien "yo" se dirige son cada vez únicos. Pero "él" puede ser una infinidad de sujetos --o ninguno. Por eso el Je est un autre de Rimbaud proporciona la expresión típica de lo que es propiamente la "enajenación" mental, donde el yo es desposeído de su identidad constitutiva.

Otra característica es que "yo" y "tú" son inversibles: aquel que "yo" define como "tú" se piensa y puede invertirse a "yo", y "yo" se vuelve un "tú". Ninguna relación parecida es posible entre una de estas personas y "él", puesto que "él" en sí designa específicamente nada y nadie.

*

Subrayo solamente, consciente de estar repitiendo lugares comunes, lo siguiente: si "yo" y "tú" son inversibles, ¿no es su unicidad específica, por definición, ilusoria? Creo que es en tal sentido que Louis Massignon exclama: "¿Quién tiene derecho a la predicación legítima del discurso sino Dios? ¿quién puede decir verdaderamente 'yo' en nosotros sino 'Él'?" O, siguiendo la cita de Benveniste: ¿quién puede decir verdaderamente "yo" en nosotros sino nada, sino nadie?

28/3/10

(...)


No tengo ganas de escribir. O bien sí tengo ganas, ¡quién sabe! "Esos tiempos pasaron de cualquier manera", así me digo; digo que no hay razón alguna de estar triste. Y me pregunto --sin demasiada convicción-- si escribir ya era equivalente a haber escrito, si lo posible y lo imposible no son siempre, a fin de cuentas, sino dos objetos de materias distintas cuyo peso está condenado --por ese mecanismo que identifica el milagro a lo absurdo-- a ser el mismo. Hablo al azar, hablo al azar; pienso en cosas idénticas: lo que llamo una historia y el blanco después de ella --allí donde no hay nada qué decir: lo dicho es, por definición, algo que resta... La historia ya es la nada después de ella.

(¡Cómo no haberla amado! ¡esa mañana estaba negra de deseo! No era un fin ni un inicio: era un poema --una canción de cuna para los traidores--, un poema de nuevo y un poema, el que fuera:

Let us go hence, go hence; she will not see.
Sing all once more together; surely she,
She too, remembering days and words that were,
Will turn a little toward us, sighing; but we,
We are hence, we are gone, as though we had not been there.
Nay, and though all men seeing had pity on me,
She would not see.

A.C. Swinburne).

9/3/10


(Planta de la catedral de Sens)

Cuando pienses en los otros que están lejos
piensa en ti.
Di: "sea yo, en lo oscuro, vela"

Mahmud Darwish.

Habré perdido entonces los nombres de las cosas, habré perdido entonces lo que llamé amuletos --sea, pues, mi corazón el amuleto. Y que sea su negrura la luz en la negrura --y que sea lo perdido la llave hacia mi aliento... ¿Recuerdas esa iglesia? Había velas y cuervos --palabras de estos labios: las dejaré pasar como quien dice: "¡cuervos! ¡en la palabra 'vela' he visto cuervos!".

Sea pues mi corazón el amuleto...

10/12/08


Debe ser que me he vuelto sentimental --y da lo mismo-- pero he adquirido el hábito, en fechas como ésta, de escribir "recaditos", pequeñas cartas breves cuyo destinatario no es otro (¿acaso siempre es otro?) que el pronombre --ese viejo pronombre, esa vieja metáfora de exilio y de reencuentro-- que de manera convencional (así dicen) me representa. Dejo aquí esas palabras: no son sino la sombra de un poema, de algo que ya he encontrado --algo que acaso busque eternamente:

"alégrate, hermanito, que no hay razón alguna de estar triste"

27/10/08

x
Existe, en el diccionario de cierta lengua amada, una raíz, šhd, que tiene el sentido general de "presenciar", "rendir testimonio" y todo lo que a esto pueda ser relacionado. En dicha lengua amada, por cierto --y a muy grandes rasgos--, pueden formarse dos tipos de participios activos: los que expresan propiedades delimitadas en el tiempo y los que expresan cualidades, por decirlo de alguna manera, eternas, infinitas. Así, de nuestra raíz del presenciar, podemos formar dos participios activos: šāhid (que expresa una cualidad delimitada en el tiempo: "aquél que presencia, aquí y ahora") y šahīd (que expresa una cualidad "eterna": "aquél que presencia por siempre y para siempre, aquél en cuya naturaleza está presenciar eternamente"). šāhid, en esta lengua amada, se traduce como "testigo"; šahīd, por su parte, como "mártir".
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16/10/08

il s'agit de trahir

(imagen de Saed Meshki)

No hay cosa más terrible que los sitios seguros --casas, rostros, miradas, amistades; encuentros y victorias y palabras... ¡las palabras! ellas tan fieles siempre, tan amadas: no habrá mayor placer que traicionarlas --encontrar la palabra es traicionarla...

tal vez, sólo tal vez...

24/9/08

No dejes apagadas estas lámparas... casi puedo mirarlas, y rendir testimonio. "No mientas", me diría --puedo conjeturarlas solamente: cada dedo en la mano iluminado, la cabeza y la página inclinadas: deja que la recite como si entre esos labios... deja que la suponga por tus labios:
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(...) la luna / el Compasivo / el acontecimiento / el hierro / la discusión / la reunión / la fila / el viernes / los hipócritas / el engaño mutuo / el repudio / la prohibición / el dominio / el cálamo / la inevitable / las gradas / Noé / los genios / el arrebujado / el envuelto en un manto / la resurrección / el hombre / los enviados / la noticia / los que arrancan / frunció las cejas / el oscurecimiento / la hendidura / los defraudadores / el desgarrón / las constelaciones / el astro nocturno / el Altísimo / la que cubre / el alba / la ciudad / el sol / la noche / la mañana / la abertura / las higueras / la sangre coagulada / el destino / la prueba clara / el terremoto / los corceles / la calamidad / el afán de lucro / la tarde / el difamador / el elefante / los coraixíes / la ayuda / la abundancia / los infieles / el auxilio / las fibras / la fe pura / el alba / los hombres.
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(parte final del índice del Sagrado Corán)
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No dejes apagadas esas lámparas...

20/9/08

(drawing by Eric Sbrollini, grade 3)

(...) un momento en que llamo y nadie me contesta, pero te veo sonriendo como un niño porque me ves --¿quién sabe?-- también aquí, sonriendo... Diría que en los teléfonos tu voz... teléfonos que han dicho tantas cosas horribles; es cierto, te diría: esta voz no te tiene ni se tiene, y la veo colgar lejos sobre cables justo como si fuera una camisa, como algo parecido a una victoria, como una cosa rota. Es cierto, te diría: esa voz no regresa --¿la recuerdas?--, esa voz era mía: había poblado el mundo de bestias disecadas, de circos, de zoológicos --ya era entonces mi corazón un sitio oscuro. En aquellos teléfonos, tu voz: la amé como a una bestia disecada: tal vez sólo la quise para decir "deseo", para tener un nombre, un vocativo, fácil de intercalar en mi discurso...

Casi no tengo nada qué decirte: un momento en que llamo pero nadie contesta --debe ser que saliste, que todos están fuera, llamándose, sonriéndose, buscándose; las palabras, buscándose: aún me quedan unas de otros tiempos; todavía tengo éstas...
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(alguien, en un momento, dejó un comentario que accidentalmente --y sin entender cómo-- desaparecí: pido disculpas públicas)

19/9/08


Hay días que se amanece hastiado del propio lenguaje como si no fuera otra cosa que un amuleto inútil (uno que se ha llevado demasiado tiempo sobre el cuello), que un recuerdo de feria... Pero sólo son días --y aún me quedan palabras amorosas a todo lo que dé asco de mí mismo, a algo pobre y pequeño, a alguna alegría oscura... Hablo al azar, amigo, estrictamente; escribo "amigo", claro, por hallar mi lenguaje: alguna alegría oscura, un vocativo --por ese vocativo solamente, por hallar un lenguaje cualesquiera...
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si no es, tal vez aclare; si no existe, amanezca...

18/9/08

Materia para un plagio
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(...) y me escondo en las cosas perdidas (s. quasimodo)/ yo soy el primer perdedor, el último soñador y el esclavo de la lejanía (m. darwish) / debo aprender a cerrar las puertas y los ojos (jotch) / para pensar amargamente basta con ver una cerradura tocada por una mano viva (x. forneret) / el sabor de la medianoche pegado a la mano aquélla (s. grochowiak)/ nuestro barco transporta tierra firme buscando puertos (m. darwish) / and the ripped ones never collide (de quien quiera que sea) /nueve años de barcos y no tu espalda (jotch) / mis manos fueron huídas + complemento agente (b. lorenzana) / una jaula fue a buscar un pájaro (kafka) / desde entonces huyo a media lengua, desde entonces balbuceo (s. grochowiak) / yo no te amo y tampoco no te amo (a. molas) / levad', amigo, que dormide-las frias manhanas (cantiga de amigo, anónimo) / la medianoche del mundo y la de veinticuatro horas (s. grochowiak) / todas las aves do mundo d'amor cantavan (cantiga de amigo, anónimo) / everything with wings is restless (j. newsome) / strongdistancing (j. tafoya) / everything that rises must converge (f. o'connor-t. de chardin) / nada hay más lejano que mi lenguaje del príncipe de damasco (m. darwish) / sin embargo la cabeza, esta joroba peluda, tiene su gran orgullo de globo sin par (s. grochowiak).

18/8/08



No es humana, la lengua --un ángel o un caballo, la gracia y el desorden, el polvo, los planetas, algo oscuro...

it is not human, dear, it is just darkness.