22/5/10

Sobre la semejanza



Dios es 1, el diablo \infty


Simone Weil


Porque tu corazón se parece a una catedral, pero ciertamente una catedral es semejante a cualquier cosa y un corazón, al mismo tiempo, semejante también a cualquier cosa; justamente por eso, por el diablo, ¿lo escuchas, "amor mío"? Va cantando los nombres de los cosas y es semejante él mismo a tu nombre o a un pájaro.

"Amor mío", me repito: tenía que hablarle a algo; sé que he hablado de algo, al menos eso --tenía que hablar de algo.

(No, nada de lo que escribo viene al caso, viejos hombres de buena voluntad: tenía que hablar de algo).

10/5/10

Elogio de la basura II


¿Por qué has hablado tanto de las nubes? Porque tan sólo se parecen a ellas mismas --y es necio quien se tiende sobre el césped en búsqueda de trenes y caballos. ¿Por qué has hablado tanto del poema? Porque no existe, porque no existe --y es necio quien se inclina ante una hoja en búsqueda de nombres y caballos. Nombres para las cosas: lo que no tiene forma --lo que llamas "amado". Tú que confundes todo, ¡traiciona a esos caballos! ¿Por qué has hurgado tanto en la basura? Porque no tengo rostro verdadero. Y es necio quien desea, por su reflejo, saber si ha amado algo.

(Por Luis Fernando Méndez Franco)

6/5/10

Elogio de la basura


Comienzo a darme cuenta que puedo ser clasificado en la categoría "persona problemática", lo cual implica, claro, una paradoja: no existe persona más simplona sobre este bajo mundo que Luis Fernando, es decir, "yo" ("yo es un otro", ¿cómo, si no, podría hablar de mí mismo?). Me doy cuenta, por otra parte, que estoy dispuesto a dedicar una entrada completa de mi blog a semejante observación. La única explicación que se me ocurre ahora mismo de tal fenómeno es que encuentro placer en la destrucción de los objetos amados. Me digo: "no lloras los objetos por haberlos amado; los lloras, me parece, porque no logras demostrarte que en realidad los amaste". Y eso solamente --y nada más, que sobre la equivalencia última entre escribir y haber escrito ya he venido hablando demasiado...