
He aquí una de mis aleyas favoritas del Corán: habla del corazón humano; habla del corazón, del agua y de la piedra. No: nadie habría escrito nunca una carta de amor –se habría deshecho en polvo como el corazón del creyente.
(Podéis leerlo, analizarlo sintácticamente y escucharlo en árabe aquí: http://corpus.quran.com/wordbyword.jsp?chapter=2&verse=74)
Luego, después de eso, se endurecieron vuestros corazones y se pusieron como la piedra o aun más duros. Hay piedras de las que brotan arroyos, otras que se quiebran y se cuela el agua por ellas, otras que se vienen abajo por miedo a Dios. Dios está atento a lo que hacéis. (Cor, 2: 74, traducción de Julio Cortés)
(Podéis leerlo, analizarlo sintácticamente y escucharlo en árabe aquí: http://corpus.quran.com/wordbyword.jsp?chapter=2&verse=74)

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