29/12/08

لبلادنا
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لبلادنا
وَ هِيَ القريبة من كلام اللّهِ
سَقفٌ من سحابْ
لبلادنا
وهي البعيدة عن صفاتِ الاسم
خارطة الغيابْ
لبلادنا
وهي الصغيرة مثل حبّة سُمْسُم
أفقٌ سماويٌ ... وهاوية خفيَّة
لبلادنا
وهي الفقيرة مثل أجنحة القطا
كتب مُقَدَّسَة ... وجرحٌ في الهويّة
لبلادنا
وهي المطوَّقَة الممزَّقة التلال
كمائنُ الماضي الجديد
لبلادنا، وهي السَّبِيّة
حُريَّة الموت اشتياقا واحتراقا
وبلادنا، في ليلها الدمويّ
جَوْهَرَة تشعّ على البعيد على البعيد
تضيء خارجَها
وأمّا نحن، داخلها
!فنزدادُ اختناقا
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PARA NUESTRO PAÍS (Mahmoud Darwish) // Para nuestro país, /pues él está cerca de la palabra de Dios, /un techo de nubes. / Para nuestro país, /pues él está lejos de los atributos del nombre, /el mapa de la ausencia. / Para nuestro país, / pequeño como grano de sésamo, /un horizonte celeste... y un abismo oculto. / Para nuestro país, / pobre como las alas de las perdices, / libros sagrados... y una herida en la identidad. / Para nuestro país, / el de colinas cercadas, desgarradas, /las emboscadas del pasado nuevo. / Para nuestro país, pues él es el cautivo, / la libertad de morir de deseo, ardiendo. / Nuestro país, en su noche sangrienta, / es una gema que resplandece / iluminando afuera, lejos, lejos... /Pero nosotros, adentro, / nos asfixiamos más. (traducción propia)
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P.S. Diré aquí --aunque no tengo derecho a la primera persona-- que la lengua árabe me ha salvado la vida más de dos veces; diré aquí que no se puede ser indiferente a aquéllos que la hablan, a aquéllos que la crean --yo que no entiendo nada, yo que sólo recito torpemente un alfabeto, todavía recuerdo que las palabras se alzaron, se alzarán desde la tierra...

10/12/08


Debe ser que me he vuelto sentimental --y da lo mismo-- pero he adquirido el hábito, en fechas como ésta, de escribir "recaditos", pequeñas cartas breves cuyo destinatario no es otro (¿acaso siempre es otro?) que el pronombre --ese viejo pronombre, esa vieja metáfora de exilio y de reencuentro-- que de manera convencional (así dicen) me representa. Dejo aquí esas palabras: no son sino la sombra de un poema, de algo que ya he encontrado --algo que acaso busque eternamente:

"alégrate, hermanito, que no hay razón alguna de estar triste"

1/12/08


Materia para un poema amoroso

De un libro (Cheikh Hamidou Kane, La aventura ambigua) por larguísimo tiempo buscado:
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<<¡Repite! ¡Otra vez! ¡Una vez más!>> El maestro había cambiado la presa de sus uñas, que ahora estaban horadando el cartílago en otro punto. La oreja del niño, antes blanca con cicatrices apenas curadas, estaba sangrando de nuevo. (...) Y de nuevo, temblando y jadeando, repitió la sentencia relampagueante. Sus ojos eran implorantes, su voz se apagaba cada vez más, su pequeño cuerpo ardía de fiebre y su corazón martillaba alocado. Amaba aquella sentencia --que no entendía y por la que estaba sufriendo un martirio-- por su misterio y su sombría belleza. Aquella palabra no era como las otras palabras. Era una palabra que reclamaba sufrimiento, era una palabra de Dios, era un milagro, y era como si Dios mismo la hubiera pronunciado.