15/12/11

خذ القصيدة عني

"Take the poem from me. I can't bear, now, the betrayal of beauty. I can't bear the force of language which crams us into a passageway, and opens for it, not for us, the heroism of the horizon"

(Carta de Mahmud Darwish a Samih al-Qasim. Traducción al inglés de Jeffrey Sacks).

10/12/11



¿Y qué hubiéramos podido decir de todos modos? la palabra de nuevo y esos barcos –la palabra y los barcos, el desierto y los barcos, los nombres y los barcos. La palabra...

Di lo que quieras

Mahmud Darwish

Di lo que quieras: pon los puntos sobre las letras;
pon las letras junto a letras: que nazca la palabra,
evidente y oscura –y que empiece el discurso;
pon el discurso sobre la metáfora; pon la metáfora sobre
lo imaginario; pon lo imaginario sobre su volverse a lo lejano;
pon lo lejano sobre lo lejano –y que nazca el ritmo...

(Traducción propia)


13/7/11


Las pepenadoras, de Alaciel Molas*

Por Luis Fernando Méndez Franco


Es la imagen de un enorme cementerio, este trabajo: “allí donde alguna vez tuve sentido”, “allí donde alguna vez algo importante…”. Allí, en lo que queda del lenguaje. Y es que lenguaje y vida no se dejan definir sino a partir de lo que queda de ellos: sábanas, platos, vasos, cráneos, cuerpos –todo, en su siempre, idéntico. Es en ese espacio, el espacio necesariamente vacío de lo que somos, donde los personajes de Alaciel Molas vagan poniéndole nombres a lo que no ha existido, buscando lo importante no en la propia historia, que se niega a sí misma, sino en las orillas, en los jirones del lenguaje con el que fue hecha; en la verdad misma, en la vida: allí donde todo –por fin– habría dejado de tener sentido.

* Alaciel Molas (2008). Cuando nos llamábamos Benito Cereno. Las Pepenadoras. Ediciones Eón: México D.F.

Aprovecho esta entrada para, si la pobreza de su lenguaje despierta algo al menos semejante a la curiosidad, a) sugerirles la lectura del libro de Alaciel Molas y b) invitarlos a fisgonear en su blog naciente (http://bestiarioparaanalfabetas.blogspot.com/) y su cuenta de tuíter (http://twitter.com/#!/leicala).

26/6/11

On reference (again)


¿A dónde van ellos? ¿Pastor? ¿Pastor? ¿A dónde van? Ellos ya no me escuchan. Ellos ya están muy lejos. Ellos ya no hacen ruido. Ése ya no es el camino del establo. ¿Dónde dormirán esta noche? ¡Oh! ¡Oh! Está muy oscuro... Voy a decirle algo a alguien.

(Maurice Maeterlinck, Pelléas et Mélisande)

¿Y qué habría de decirle alguien a alguien? ¿la partida de nuevo, que todo se ha marchado? Su partida de nuevo –toda cosa: las nubes, las personas, sus zapatos... Y la palabra misma, como buscando establos –destruida en sí misma por la palabra "algo".

17/2/11


انا المهاجر الذي لم يهاجر
انا الحر الذي لم يتحرر
انا الفعل الذي لم يفعل
انا الكلام الذي لم ينطق

(عز الدين المدني)


Soy el migrante que no emigró,
soy el hombre libre que no se liberó,
soy el acto que no fue llevado a cabo,
soy la palabra que no fue pronunciada.

('Izz ed-Din al-Madani)

(...)


"Y luego qué..."
¿Luego qué? Gritó un ejército de pronto:
"¿Eres tú nuevamente? ¿acaso no te había matado?"
Contesté: "me mataste... y he olvidado, como tú, morir".

M. Darwish, Fi l-Quds (fragmento), traducción propia.

¿Ars poetica?


"(...) el poema (...) no se desarrolla de manera lineal ni calculada y no se deja someter a la lógica absurda del final y el principio: en mi experiencia al menos, el poema no ha podido ser nunca sino la sombra proyectada desde algo que no podría ser dicho, algo que, por definición, es lo indistinto. El poema, en la medida que lo llamamos “terminado” o “iniciado” o “en proceso”, en la medida en la que lo reducimos a ser un objeto verbal, o incluso simplemente un garabato de tinta impreso en la materia del papel; materia de la voz que lo recita u objeto de un sujeto que lo crea (frecuentemente decimos del poema que “lo escribimos”), oculta lo que para mí es la única característica que le es intrínseca: su imposibilidad radical —ese territorio inconcebible donde lo que es, lo que fue dicho, se identifica y reconcilia con lo que nunca ha sido, con algo que no quiere decir nada. Es para mí el poema, entonces, un vacío: la búsqueda constante de su ausencia. Y si tuviera –no la tengo-- una premisa para escribir, diría –por decir algo-- que es justamente ésa".

7/2/11

¡Alégrate! --me dice--, que no hay razón alguna de estar triste. Y solamente eso --y nada más...

30/1/11

A propósito de nada (o más sobre los objetos amados)


"Cierto día, empezó a dibujar arcos pero, de pronto, se detuvo y rompió el dibujo. Amaba sus arcos y, repentinamente, sin saber por qué, se le ocurrió pensar que no se debe representar lo que se ama, que hay que guardarlo como un secreto".

Sobre el carácter de Tomás, en El valle del Issa, de Czesław Miłosz.