Dios es 1, el diablo
Simone Weil
Porque tu corazón se parece a una catedral, pero ciertamente una catedral es semejante a cualquier cosa y un corazón, al mismo tiempo, semejante también a cualquier cosa; justamente por eso, por el diablo, ¿lo escuchas, "amor mío"? Va cantando los nombres de los cosas y es semejante él mismo a tu nombre o a un pájaro.
"Amor mío", me repito: tenía que hablarle a algo; sé que he hablado de algo, al menos eso --tenía que hablar de algo.
(No, nada de lo que escribo viene al caso, viejos hombres de buena voluntad: tenía que hablar de algo).

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