Pues nada: quería venir a hablarles del corazón del creyente y de la resurrección de los pájaros. No tengo mucho qué decir al respecto, sin embargo. Dejo, pues, que se diga a sí misma la palabra –y una glosa mía, vieja e involuntaria.
Y cuando Abraham dijo: "¡Señor, muéstrame cómo devuelves la vida a los muertos!" Dijo: "¿Es que no crees?". Dijo: "Claro que sí, pero es para tranquilidad de mi corazón". Dijo: "Entonces coge cuatro aves y despedázalas. Luego, pon en cada montaña un pedazo de ellas y llámalas. Acudirán a ti rápidamente. Sabe que Dios es poderoso, sabio".
(Corán, 2, 260. Traducción de Julio Cortés).
(Corán, 2, 260. Traducción de Julio Cortés).
Y aquí la glosa:
Recuerdo... "Y el corazón se llena de nostalgia"
los nombres de los pájaros del mundo:
he soñado su muerte en cualquier superficie
para que –en el espacio de su resurrección–
mis palabras sean ejecutadas.
(Discurso sobre los árboles del mundo)
(Discurso sobre los árboles del mundo)
