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23/4/10


(Shinichi Maruyama)


Materia de un discurso amoroso


Tomado de Émile Benveniste, "Estructura de las relaciones de persona en el verbo" en Problemas de lingüística general.

(...) una de las características de las personas "yo" y "tú" es su unicidad específica: el "yo" que enuncia, el "tú" a quien "yo" se dirige son cada vez únicos. Pero "él" puede ser una infinidad de sujetos --o ninguno. Por eso el Je est un autre de Rimbaud proporciona la expresión típica de lo que es propiamente la "enajenación" mental, donde el yo es desposeído de su identidad constitutiva.

Otra característica es que "yo" y "tú" son inversibles: aquel que "yo" define como "tú" se piensa y puede invertirse a "yo", y "yo" se vuelve un "tú". Ninguna relación parecida es posible entre una de estas personas y "él", puesto que "él" en sí designa específicamente nada y nadie.

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Subrayo solamente, consciente de estar repitiendo lugares comunes, lo siguiente: si "yo" y "tú" son inversibles, ¿no es su unicidad específica, por definición, ilusoria? Creo que es en tal sentido que Louis Massignon exclama: "¿Quién tiene derecho a la predicación legítima del discurso sino Dios? ¿quién puede decir verdaderamente 'yo' en nosotros sino 'Él'?" O, siguiendo la cita de Benveniste: ¿quién puede decir verdaderamente "yo" en nosotros sino nada, sino nadie?

27/10/08

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Existe, en el diccionario de cierta lengua amada, una raíz, šhd, que tiene el sentido general de "presenciar", "rendir testimonio" y todo lo que a esto pueda ser relacionado. En dicha lengua amada, por cierto --y a muy grandes rasgos--, pueden formarse dos tipos de participios activos: los que expresan propiedades delimitadas en el tiempo y los que expresan cualidades, por decirlo de alguna manera, eternas, infinitas. Así, de nuestra raíz del presenciar, podemos formar dos participios activos: šāhid (que expresa una cualidad delimitada en el tiempo: "aquél que presencia, aquí y ahora") y šahīd (que expresa una cualidad "eterna": "aquél que presencia por siempre y para siempre, aquél en cuya naturaleza está presenciar eternamente"). šāhid, en esta lengua amada, se traduce como "testigo"; šahīd, por su parte, como "mártir".
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