(Imagen: Abbas)
"(...) mira –oí que alguien decía a mi lado–: he aquí la Jerusalén de los sedientos y de los hambrientos, aquí se yerguen sus santos muros y sus torres, aquí ves las puertas del paraíso, porque las puertas del paraíso existen en verdad sólo en el desierto inanimado, calcinado por el sol, mientes, dije, el desierto es sólo desierto, el desierto es el sepulcro de los sedientos y de los hambrientos, respondió la misma voz, en el desierto se yerguen los grandes muros y las torres de Jerusalén, y en él, inanimado y calcinado por el sol, se abren ante los sedientos y los hambrientos las inmensas puertas del paraíso..."
Jerzy Andrzejewsky, Las puertas del paraíso.

