9/2/14

Elogio de la alta sombra


Hace ya varios meses que intento traducir Elogio de la alta sombra de Mahmoud Darwish en su totalidad. Hace varios meses, también, que me pregunto por el sentido de hacerlo: la traducción, como la escritura de cartas de amor, es un arte de la aniquilación. 


Elogio de la alta sombra
(fragmento)

Mahmoud Darwish



Beirut –No.
Mi espalda, frente al mar, murallas… No.
Yo habría perdido el mundo, sí,
las palabras la memoria habría perdido
pero ahora digo: no.
Ella es el último disparo –No.
Es lo que queda de aire sobre la tierra –No.
Es lo que queda de los escombros del espíritu –No.
Beirut –No.

*

Nuestros restos: nuestros nombres… No hay salida.
Cayó la máscara de la máscara de la máscara,
cayó la máscara:
no tienes amigos, amigo; no tienes
hermanos, hermano; tampoco fortalezas
ni agua contigo… ni medicinas ni cielo ni sangre ni avenidas
ni adelante ni atrás:
sitia tu sitio… No hay salida.
Cayó tu brazo: recógelo
y golpea a tu enemigo… No hay salida.
Caí a tu lado: recógeme
y golpea a tu adversario conmigo: ahora
eres libre
libre
libre…
Tus muertos tus heridos son en ti municiones:
golpea con ellos. Golpea a tu enemigo: no hay salida.

Nuestros restos: nuestros nombres.
Sitia tu sitio, con locura
y con locura
y con locura:
quienes amabas se fueron, se marcharon
y no te queda ya sino ser
o no ser.

Cayó la máscara de la máscara de la máscara
cayó la máscara
y salvo tú no hay nadie
en este espacio abierto para los enemigos y el olvido:
haz de cada barricada un país.
No… No hay nadie:
cayó la máscara.
Árabes, obedecieron a su Roma.
Árabes, vendieron su espíritu.
Árabes, desaparecieron.
Cayó la máscara.
Y Dios sumergió en tu nombre marítimo la semana del nacimiento –y reposó por siempre:
sé tú mismo –sé hasta que sea.
No… No hay nadie.
Oh creador, en estas horas de vaciedad, ¡revélate!
Tenga yo así un señor al cual adorar
¡tal vez!
Me enseñaste los nombres
y, a pesar de todos estos estados bastardos,
Beirut no fue despojada.
Beirut –No.
Beirut –nuestra imagen.
Beirut –nuestra sura.
Que seamos
o no seas.

(Traducción de Luis Fernando Méndez Franco)