Las pepenadoras, de Alaciel Molas*
Por Luis Fernando Méndez Franco
Es la imagen de un enorme cementerio, este trabajo: “allí donde alguna vez tuve sentido”, “allí donde alguna vez algo importante…”. Allí, en lo que queda del lenguaje. Y es que lenguaje y vida no se dejan definir sino a partir de lo que queda de ellos: sábanas, platos, vasos, cráneos, cuerpos –todo, en su siempre, idéntico. Es en ese espacio, el espacio necesariamente vacío de lo que somos, donde los personajes de Alaciel Molas vagan poniéndole nombres a lo que no ha existido, buscando lo importante no en la propia historia, que se niega a sí misma, sino en las orillas, en los jirones del lenguaje con el que fue hecha; en la verdad misma, en la vida: allí donde todo –por fin– habría dejado de tener sentido.
* Alaciel Molas (2008). Cuando nos llamábamos Benito Cereno. Las Pepenadoras. Ediciones Eón: México D.F.
Aprovecho esta entrada para, si la pobreza de su lenguaje despierta algo al menos semejante a la curiosidad, a) sugerirles la lectura del libro de Alaciel Molas y b) invitarlos a fisgonear en su blog naciente (http://bestiarioparaanalfabetas.blogspot.com/) y su cuenta de tuíter (http://twitter.com/#!/leicala).

2 comentarios:
Merci beaucoup, je vous aime...
C'est yniold qui m'aime ou c'est toi, espèce de salope? moi aussi je te kiffe...
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