Mi espíritu y mi cuerpo son analfabetos –glosas a nada: nunca supe leer. Y tu corazón, amigo mío: no es mucho lo que sabría decir de él –tu nombre no lo tiene ni te tiene: intentar pronunciarlo era haberte perdido. Pronunciamos para destruir, hablamos para nunca haber hablado –escribimos para poder ser olvidados. Esto no es una carta de amor; esto no es nada. Dejo aquí una lista (completamente errática) de diez poemas tristes. La escribo para perder el tiempo: el tiempo es lo perdido por definición.
1. Adiós a lo que vendrá, Mahmoud Darwish.
Adiós a lo que traerá el tiempo dentro de poco... Adiós.
Adiós a lo que traerán los lugares.
Mi noche se confunde con la noche, mi arena con la arena y mi corazón no es un ejido.
Adiós a la que será un país para mí, adiós a la que será mi perdición.
2. Cielo vivo, Federico García Lorca.
Yo no podré quejarme
si no encontré lo que buscaba
pero me iré al primer paisaje de humedades y latidos
para entender que lo que busco tendrá su blanco de alegría
cuando yo vuele mezclado con el amor y las arenas.
3. In memoria, G. Ungaretti
Y no sabía elegir el canto de su abandono.
4.Porque soy un extraño, Badr Shâkir al-Sayyâb
Y si agito las ramas
no cae sino la muerte:
piedras,
piedras y ningún fruto
e incluso son las fuentes
piedras, e incluso el aire húmedo
piedras humedecidas por un poco de sangre.
Rocas es mi llamado, piedras mi boca
--y mis piernas un viento que surca los desiertos.
5. Pasaré por Piazza di Spagna, C. Pavese
Serás tú –quieta y clara.
6. Ninguno, S. Quasimodo
Porque no tiene dones
y las calles son oscuras
y no habrá ya ninguno
que hacerlo llorar sepa
cerca de ti, Señor.
7. El viejo día, O.V de Lubicz Milosz
Tibia es la luz en los dormitorios del hospital de la vida;
queridos pensamientos forman el paciente blancor de los muros.
Y la piedad que ve que la dicha se aburre
hace nevar el cielo vacío sobre los pobres pájaros heridos.
8. Epitafio para François, Paul Celan.
Las dos puertas del mundo
están abiertas:
abiertas para ti entre dos noches.
Las oímos golpear y golpear
y llevamos lo incierto,
y llevamos lo vivo a tu siempre.
9. Agnus Dei, Jabrâ Ibrahîm Jabrâ
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo:
destila nuestras lágrimas en palabras,
sálvanos del exilio de la afasia,
el exilio de los desiertos: somos
los portadores del mar, el horizonte, el cielo
–los portadores de la muerte entre sueño y sueño.
10. Puedo hablar de amor, Mahmoud Darwish
Puedo ir hasta el final de la vida en dos: solo y solo
y no puedo comprometerme más que con las palabras que no he pronunciado para rescatar
mi permanencia en el borde de la tierra, entre el asedio del espacio y el infierno del deterioro.
