28/3/10

(...)


No tengo ganas de escribir. O bien sí tengo ganas, ¡quién sabe! "Esos tiempos pasaron de cualquier manera", así me digo; digo que no hay razón alguna de estar triste. Y me pregunto --sin demasiada convicción-- si escribir ya era equivalente a haber escrito, si lo posible y lo imposible no son siempre, a fin de cuentas, sino dos objetos de materias distintas cuyo peso está condenado --por ese mecanismo que identifica el milagro a lo absurdo-- a ser el mismo. Hablo al azar, hablo al azar; pienso en cosas idénticas: lo que llamo una historia y el blanco después de ella --allí donde no hay nada qué decir: lo dicho es, por definición, algo que resta... La historia ya es la nada después de ella.

(¡Cómo no haberla amado! ¡esa mañana estaba negra de deseo! No era un fin ni un inicio: era un poema --una canción de cuna para los traidores--, un poema de nuevo y un poema, el que fuera:

Let us go hence, go hence; she will not see.
Sing all once more together; surely she,
She too, remembering days and words that were,
Will turn a little toward us, sighing; but we,
We are hence, we are gone, as though we had not been there.
Nay, and though all men seeing had pity on me,
She would not see.

A.C. Swinburne).

9/3/10


(Planta de la catedral de Sens)

Cuando pienses en los otros que están lejos
piensa en ti.
Di: "sea yo, en lo oscuro, vela"

Mahmud Darwish.

Habré perdido entonces los nombres de las cosas, habré perdido entonces lo que llamé amuletos --sea, pues, mi corazón el amuleto. Y que sea su negrura la luz en la negrura --y que sea lo perdido la llave hacia mi aliento... ¿Recuerdas esa iglesia? Había velas y cuervos --palabras de estos labios: las dejaré pasar como quien dice: "¡cuervos! ¡en la palabra 'vela' he visto cuervos!".

Sea pues mi corazón el amuleto...

3/3/10

¿Qué quedará?

Mahmud Darwish

¿Qué quedará de los dones de la nube blanca?
--Una flor de saúco.
¿Qué quedará de la llovizna del oleaje azul?
--La cadencia del tiempo.
¿Qué quedará del desangrarse de la idea verde?
--Agua en las venas del roble.
¿Qué quedará de las lágrimas de amor?
--Un tatuaje en lo púrpura.
¿Qué quedará del polvo de la búsqueda por un sentido?
--La senda del ardor.
¿Qué quedará del camino del gran viaje hacia lo desconocido?
--La canción del viajero a su caballo.
¿Qué quedará del espejismo del sueño?
--Las huellas de la tarde en el violín.
¿Qué quedará del encuentro de algo y nada?
--El sentimiento de seguridad en lo divino.
¿Qué quedará de la palabra del poeta árabe?
--Un abismo... y un hilo de humo.
¿Qué quedará de la palabra tuya?
--Un olvido necesario para que se recuerde el lugar.


(Tomado del poemario لاتعتذر عما فعلت / "no te disculpes por lo que hiciste". Traducción de Luis Fernando Méndez Franco).