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9/2/14

Elogio de la alta sombra


Hace ya varios meses que intento traducir Elogio de la alta sombra de Mahmoud Darwish en su totalidad. Hace varios meses, también, que me pregunto por el sentido de hacerlo: la traducción, como la escritura de cartas de amor, es un arte de la aniquilación. 


Elogio de la alta sombra
(fragmento)

Mahmoud Darwish



Beirut –No.
Mi espalda, frente al mar, murallas… No.
Yo habría perdido el mundo, sí,
las palabras la memoria habría perdido
pero ahora digo: no.
Ella es el último disparo –No.
Es lo que queda de aire sobre la tierra –No.
Es lo que queda de los escombros del espíritu –No.
Beirut –No.

*

Nuestros restos: nuestros nombres… No hay salida.
Cayó la máscara de la máscara de la máscara,
cayó la máscara:
no tienes amigos, amigo; no tienes
hermanos, hermano; tampoco fortalezas
ni agua contigo… ni medicinas ni cielo ni sangre ni avenidas
ni adelante ni atrás:
sitia tu sitio… No hay salida.
Cayó tu brazo: recógelo
y golpea a tu enemigo… No hay salida.
Caí a tu lado: recógeme
y golpea a tu adversario conmigo: ahora
eres libre
libre
libre…
Tus muertos tus heridos son en ti municiones:
golpea con ellos. Golpea a tu enemigo: no hay salida.

Nuestros restos: nuestros nombres.
Sitia tu sitio, con locura
y con locura
y con locura:
quienes amabas se fueron, se marcharon
y no te queda ya sino ser
o no ser.

Cayó la máscara de la máscara de la máscara
cayó la máscara
y salvo tú no hay nadie
en este espacio abierto para los enemigos y el olvido:
haz de cada barricada un país.
No… No hay nadie:
cayó la máscara.
Árabes, obedecieron a su Roma.
Árabes, vendieron su espíritu.
Árabes, desaparecieron.
Cayó la máscara.
Y Dios sumergió en tu nombre marítimo la semana del nacimiento –y reposó por siempre:
sé tú mismo –sé hasta que sea.
No… No hay nadie.
Oh creador, en estas horas de vaciedad, ¡revélate!
Tenga yo así un señor al cual adorar
¡tal vez!
Me enseñaste los nombres
y, a pesar de todos estos estados bastardos,
Beirut no fue despojada.
Beirut –No.
Beirut –nuestra imagen.
Beirut –nuestra sura.
Que seamos
o no seas.

(Traducción de Luis Fernando Méndez Franco)

22/9/12

Glosas



Mi espíritu y mi cuerpo son analfabetos –glosas a nada: nunca supe leer. Y tu corazón, amigo mío: no es mucho lo que sabría decir de él –tu nombre no lo tiene ni te tiene: intentar pronunciarlo era haberte perdido. Pronunciamos para destruir, hablamos para nunca haber hablado –escribimos para poder ser olvidados. Esto no es una carta de amor; esto no es nada. Dejo aquí una lista (completamente errática) de diez poemas tristes. La escribo para perder el tiempo: el tiempo es lo perdido por definición.

1. Adiós a lo que vendrá, Mahmoud Darwish.

Adiós a lo que traerá el tiempo dentro de poco... Adiós.
Adiós a lo que traerán los lugares.
Mi noche se confunde con la noche, mi arena con la arena y mi corazón no es un ejido.
Adiós a la que será un país para mí, adiós a la que será mi perdición.

2. Cielo vivo, Federico García Lorca.

Yo no podré quejarme 
si no encontré lo que buscaba
pero me iré al primer paisaje de humedades y latidos
para entender que lo que busco tendrá su blanco de alegría
cuando yo vuele mezclado con el amor y las arenas.


3. In memoria, G. Ungaretti

Y no sabía elegir el canto de su abandono.


4.Porque soy un extraño, Badr Shâkir al-Sayyâb

Y si agito las ramas
no cae sino la muerte:
piedras,
piedras y ningún fruto
e incluso son las fuentes
piedras, e incluso el aire húmedo
piedras humedecidas por un poco de sangre.
Rocas es mi llamado, piedras mi boca
--y mis piernas un viento que surca los desiertos.


5. Pasaré por Piazza di Spagna, C. Pavese

Serás tú –quieta y clara.

6. Ninguno, S. Quasimodo

Porque no tiene dones
y las calles son oscuras
y no habrá ya ninguno
que hacerlo llorar sepa
cerca de ti, Señor.

7. El viejo día, O.V de Lubicz Milosz

Tibia es la luz en los dormitorios del hospital de la vida;
queridos pensamientos forman el paciente blancor de los muros.
Y la piedad que ve que la dicha se aburre
hace nevar el cielo vacío sobre los pobres pájaros heridos.


8. Epitafio para François, Paul Celan.

Las dos puertas del mundo 
están abiertas:
abiertas para ti entre dos noches.
Las oímos golpear y golpear
y llevamos lo incierto,
y llevamos lo vivo a tu siempre.

9. Agnus Dei, Jabrâ Ibrahîm Jabrâ

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo:
destila nuestras lágrimas en palabras, 
sálvanos del exilio de la afasia, 
el exilio de los desiertos: somos
los portadores del mar, el horizonte, el cielo
–los portadores de la  muerte entre sueño y sueño.

10. Puedo hablar de amor, Mahmoud Darwish

Puedo ir hasta el final de la vida en dos: solo y solo
y no puedo comprometerme más que con las palabras que no he pronunciado para rescatar
mi permanencia en el borde de la tierra, entre el asedio del espacio y el infierno del deterioro.


29/4/12

¿Y si dejamos de hablar de la basura?


Ya basta de basura. No he decir adiós a aquellos árboles, no he de decir adiós a mi palabra. No. ¡Qué mejor manera de despedirse de la basura que con la basura misma! Así comenzó todo:

La basura

Debería de lavarla –mi pobreza–
debería de lavarme
pero es que esto no tiene ni final ni principio
y ya no sé decir palabras nuevas

ya no sé qué decir
que aquí no queda nada
que mi boca está llena de basura
de despojo de ferias

inlcuso aquella boca me pareció hoy basura
incluso aquélla
ésta

debería de arrojarla –esa basura–
pero se ha hecho muy buena compañía
me ha dejado dormir bajo el estiércol
como no lo habrían hecho mi madre o mi abuelita
me ha dejado dormir en los corrales
de las ferias pasadas

esas ferias pasadas –debería de olvidarlas–
pero es que esto no tiene ni final ni principio
y aquella boca –ésta– recuerda la basura
se cae en papeletas borradas por las lluvias
que cubren el país

¡como un velo de novia!

¡ese velo de novia! deberíamos lavarlo
pero es que ya no tiene ni final ni principio
y deja lo que queda:
por esta vez él mismo parecerá un camino

no seguiré su rumbo

me quedaré a dormir bajo el estiércol
sin apagar su luz a ningún cuarto
abriré bien la boca para aspirar del lodo
su sol su cielo un cuerpo
y lo oscuro y lo oscuro

podría dormir entonces
no tendría que lavarme

el sol se habría inclinado ante el estiércol
y ya no quedaría garganta alguna
quebrando este sonido
¡hubiera preferido que fuera un poco claro!

que fuera un poco clara –mi palabra–
pero es que esto no tiene ni final ni principio
y afuera llueve polvo y papeletas
van cubriendo los pasos de las bestias
van anunciando ferias
que ya no llegarán a este país.

(De Luis Fernando Méndez Franco, Discurso sobre los árboles del mundo, Ediciones Eón, México, 2007-2008)


5/4/12


No tengo qué decir. La palabra es el invierno de Dios –está deshabitada. Finge, pues, que has escrito y que esto no habría sido nunca una carta de amor; que la palabra es la piedra debajo de la cabeza de Jacob, que la palabra es el cráneo de Jacob –está deshabitado. Finge, pues, que has escrito. Porque esto no es una carta de amor y la palabra es la piedra hacia donde se precipita todo cráneo: "no soñaste escaleras –jamás soñaste un ángel".

He aquí una de mis aleyas favoritas del Corán: habla del corazón humano; habla del corazón, del agua y de la piedra. No: nadie habría escrito nunca una carta de amor –se habría deshecho en polvo como el corazón del creyente.

Luego, después de eso, se endurecieron vuestros corazones y se pusieron como la piedra o aun más duros. Hay piedras de las que brotan arroyos, otras que se quiebran y se cuela el agua por ellas, otras que se vienen abajo por miedo a Dios. Dios está atento a lo que hacéis. (Cor, 2: 74, traducción de Julio Cortés)

(Podéis leerlo, analizarlo sintácticamente y escucharlo en árabe aquí: http://corpus.quran.com/wordbyword.jsp?chapter=2&verse=74)

18/3/12

x
"Aquí, en las laderas de las colinas, frente al ocaso, / frente al abismo del tiempo, / cerca de los jardines amputados de sombra, / hacemos lo que hacen los prisoneros, / hacemos lo que hacen los desempleados: / cultivar la esperanza".

Mahmud Darwish, Estado de sitio.

17/2/11

(...)


"Y luego qué..."
¿Luego qué? Gritó un ejército de pronto:
"¿Eres tú nuevamente? ¿acaso no te había matado?"
Contesté: "me mataste... y he olvidado, como tú, morir".

M. Darwish, Fi l-Quds (fragmento), traducción propia.

7/2/11

¡Alégrate! --me dice--, que no hay razón alguna de estar triste. Y solamente eso --y nada más...

2/10/10


"I like his eyes. They don't look like they see what he's looking at, but they keep on looking"

Sabbath Lily Hawks acerca de Hazel Motes, en Wise blood.

8/7/10

Elogio de la basura III


Jurar "amor" es jurar "asco". * Insisto y nunca dejaré de insistir: la justicia es el lenguaje de los basureros. * ¿Por qué será que la gente piensa que destruir es fácil? Se escribe para destruir, por ejemplo. * Renuncio al discurso amoroso para siempre * ¿Cuántos nombres no existen? Justamente todos los que existen, contestaría de buena gana * se escribe para destruir... ¿por qué será que la gente piensa que destruir es fácil? * Se ha perdido tu imagen en la palabra “algo” * Un nombre es una horca; repetirlo en voz alta, la ejecución de algo * me buscaba en las ruinas de la palabra “alguien” * ¿Cuántas palabras no existen? * O sobre el origen de un suspiro más negro que algo en efecto negro * Todo interlocutor es imaginario, le dije; podría plantearse así: si el receptor es imaginario, el emisor necesariamente también lo es * Si tuíter es un modelo a escala de la comunicación humana, podría afirmarse que consumirse a sí mismo implica reproducirse exponencialmente * "Ley del hielo" es un concepto que, más que infantil (eso está bien), es ilusorio --sobre todo si la premisa era "la comunicación no existe" * E incluso la palabra despoblada... * Y si el poema no sirve para destruirse a sí mismo, hermanito, ¿para qué sirve entonces? ¿para arrullar señoritas, mártires, traidores? * Nunca dejaré de insistir: o todos los objetos son hermosos o ninguno lo es --se negaría a sí mismo... ¡Esas bellas palabras, poeta! * ¿Por qué actuar de manera aparentemente radical cuando bien podría no actuar en lo absoluto, es decir, radicalmente? * Convertirse en la propia saliva --y nada más. * Orden del día: dejar de hablar --el destino de todo hombre es convertirse en su propia saliva. * Las reuniones familiares lo único que logran es recordarme hasta qué punto mi propio lenguaje es un fenómeno detestable. * ¿Y si no estoy? ¿si ni siquiera estuve, así, a secas? como sea: nada aquí me corresponde màs que la fealdad de todo --mi fealdad, ante todo. * Oh palabra vencida en la palabra, oh lámpara vencida por la palabra "lámpara". * Se trata de olvidar lo que no ha sido, que el final es ajeno a la mecánica de las despedidas, ajeno a la retórica de los epílogos... * ¿Y si planteara que "tú" eres el poema, incapaz de acercarme o alejarme --capaz de destruirme-- entenderías acaso lo que quiero decirte? * El poema no acerca ni aleja los objetos, eso es un hecho --pero sin duda es capaz de destruirlos. * ¿Y acaso he de decir que eran extraños, mi corazón y tú? Eran extraños. * No me basta. No me bastas, palabra: oh palabra vencida, oh lámpara vencida por la palabra "lámpara". * Y eso solamente, y nada más. Lo que sigue: alcanzar el propio absurdo --nuevamente: tal vez allí te encuentre y entienda que no estabas. * Y aun así escribo tú sin dudas, sin comillas... sólo para decirte: "¿he de llamarte extraño,a ti, a mi corazón?" * Intentemos recomenzar esto. Un intento: el deseo es, esencialmente, una relación concreta entre dos objetos inconcretos. * O bien: el deseo es la única relación que puede establecerse entre dos objetos inexistentes. * Es decir: en la relación "deseo", que es perfectamente observable, los objetos involucrados se niegan a sí mismos. * Eso: sólo puede sentirse nostalgia de las cosas que no se recuerdan; no, mejor: sólo puede sentirse nostalgia de lo que nunca ha sido... * No se me ocurre cosa más dulce para expresar mi deseo que esto: que "en tus manos la sangre de todos los pescados" * Materia de un poema amoroso: "y en tus manos la sangre de todos los pescados" * No perdiste el poema, hermanito, porque nació perdido: era su ausencia --lo invocaba la sangre de todos los pescados. * Y era una cosa negra, ese poema --y era un cosa errada. *¿Hacía falta esforzarse? no dejo de decírmelo: la palabra se acaba en la palabra, ¿hacía falta esforzarse? * Hay que ser bien precisos: la palabra (humana) se acaba en la palabra (humana)... a dormir. * ¿Te das cuenta, hermanito? he dicho otra obviedad: "la palabra se acaba en la palabra" --la palabra se pudre en la palabra. * La palabra se acaba en la palabra: no digas que dijiste... ¿en verdad haría falta que te esforzaras tanto? hacía falta, haría falta... * "Soy aquello que dije a las palabras" (Darwish) * "yo soy tú en las palabras: / un mismo libro nos reúne" (Darwish) * Otra obviedad: es una mentira decir que el deseo tiene objeto: si lo tuviera, sería él mismo ese objeto --y no deseo. * Otra obviedad: el deseo nos proyecta fuera de la culpa (de haber deseado) para que no entendamos nunca que deseo siempre es culpa * ¡Claro! debe ser que olvidé esto: "yo", en ciertos discursos, no soy "uno"; más bien, por lo que veo, "ninguno": "lo que sea". * Insisto: no eres más que una manifestación perversa de lo ausente. Lárgate, pues --o quédate: es lo mismo. * O algo sobre el deseo y la culpa, sobre el deseo y su sombra * Podría escribir algo sobre la anatomía de los caballos o algo sobre la lámpara del ojo * Y era como una página arrancada al evangelio --tu camisa, hermanito: un signo de victoria abandonado en cualquier basurero. * “Se ha caído el poema del caballo” (Darwish) / Se ha caído el poema del poema. * Cierta canción pop podría gustarme mucho si, en cada lugar donde dice "mamá", dijera más bien "puerca asquerosa" o "útero dentado". * Y el día no es una página arrancada a ningún evangelio --ni esa camisa, hermanito, tampoco esa camisa. * Pienso, de manera un tanto hiperbólica, que esa camisa --ésa, la que no existe-- acaso es una página que arranqué al evangelio * Pienso, por ejemplo, que debería ponerme a trabajar; pienso en un nombre arrancado de cualquier evangelio... * El problema es que cualquier enunciado es potencialmente una declaración de amor --y eso incluye a las respuestas cordiales (en respuesta a @sincuerdo) * Diré lo obvio: que decir "te amo" es una forma perversa --anómala, pues-- de decir "te deseo": la referencia es carne; su sentido, agujeros. * Hablar es miserable en el sentido de que hablar es una forma de la indigencia: "el pan de tu palabra, el pan de tu palabra..." * El problema es que hablar implica, irremediablemente, estar haciendo la paráfrasis de lo que no podría ser dicho (hablar es miserable). * Suspirar ante nociones como "amor verdadero" o "amor constante más allá de la muerte" es parecido a suspirar ante una película pornográfica. * El hecho de que algo me parezca bello porque sé que es mentiroso explica claramente el hecho de que la pornografía me parezca conmovedora. * Una relación perversa es siempre predecible, por ejemplo: que ese discurso me parezca bello justamente porque sé que es mentiroso. * La carne y el espíritu son, por supuesto, analfabetos. * Guárdate tus palabras, hermanito: acaso sólo existen las que no hubieras dicho --o algún nombre enemigo que desfigura su eco. * Lo que sigue es una hoguera de nombres propios --¡asunto estéril ése! El nombre ya es hoguera --y ceniza y ceniza * Otra vez: no digas a tus pasos que estuviste, no digas a la ausencia que te marchas --la retórica del hambre siempre es pobre... * ¿Por qué la gente se escandaliza ante las hogueras de libros siendo que todo libro ya es hoguera --y ceniza? * Pocas cosas tan eróticas --mejor: pornográficas-- que un diagrama del aparato fonador humano. * De hecho, y ya pensándolo bien, la única manera de llegar a algún lado (y es que en verdad no hay otra) es tropezando. * Sólo una cosa más: no le digas que estabas a tus pasos: eso sólo lo dice quien tropieza --y a mí sólo se llega tropezando. * Que no existen tus manos, me diría, que las he confundido con la palabra "mano". * Pide, mejor, a ese anillo que no exista; dile al vino, mejor, que nació derramado --todo por no decir que no existen tus manos. * Y ahora, ¿qué? ¿qué le diré a ese vino derramado? ¿que no existe tu boca? ¿qué le diré al anillo? ¿que no existe tu mano? * Y es como si el nombre propio fuera una oscuridad tendida sobre la referencia, una violencia de tinta sobre el cuerpo. * Mucho berrinche --y ahora culpa: es como si a los arroyos de tuíter arrojara mis aguas residuales (y mis peores metáforas, al parecer). * Lo que sigue es elaborar una pequeña lista de lugares (geográficos y simbólicos) a los que me juré no volver nunca. * Siempre puede pensarse que las olas del mar son la frontera angustiada entre la república de los ahogados y el reino de los pepenadores. * Todo lenguaje es el presentimiento de su ruina; todo lenguaje, al mismo tiempo, ha llegado demasiado tarde a ella. * Aquel "me quiero ver horrible", tal vez pueda interpretarse como "existo" (la belleza es un hueco: nunca existe). * Todos los agujeros son idénticos --lo curioso es que cada rostro, fácilmente definible como un agujero, sea distinto. * Otra vez el mismo juego: mi capacidad insensata de ponerle nombres distintos a los mismos agujeros (todos los agujeros son idénticos). * “Me quiero ver horrible", dijo. ¿Cómo interpreto eso? * Otra vez la cabellera roja: "¿me cortas el pelo?", dijo; le dije: "¿cómo crees? te voy a dejar horrible"; contestó: "me quiero ver horrible" * Porque hablar es una forma de la indigencia: "tu palabra en mi boca, compañero, el pan de la palabra" * Y es que un discurso no es muy distinto de una horca o de un nudo alrededor de nada: simboliza la asfixia de objetos que no abarca. * Sigo sin tener nada qué decir --debe ser que este lenguaje es, hoy, la metáfora de su indigencia. * La expresión "flujo textual" en una reseña de poesía no sólo es hueca y vaga, sino que hace pensar en flujos de naturaleza más biológica :S * O podría contestar, cuando no suene, ese teléfono --y arreglarme con prisa por no verme al espejo: "vas a ninguna parte". * O cosas ilegibles: tu palabra en mi boca --o cosas ilegibles: el vino derramado, que en tus manos la sangre de todos los pescados. * O el placer y su sombra, me dirías, o el vino derramado... * O cosas ilegibles, te diría: que en tus manos almendras, que en tus manos pescados; que en tus manos la sangre de todos los pescados. * Diría, de cualquier tiempo, que es bueno y que es pasado; diría que en otras mesas los banquetes; diría que entre esas manos... * Podría ponerme a hablar del buen tiempo pasado, pero el hecho es que el tiempo es idéntico a sí mismo: ¿por qué perder mi tiempo? * Moverme --insisto-- es fingir que me muevo. * No hay cosa más bella en este mundo que una frente inclinada: es como un caballo que ha caído, que no ha de alzarse nunca. * Sólo puede anhelarse lo indistinto * "No hay nada más lejano de mi casida que el príncipe de damasco" (Darwish) * Claro y distinto. No hay nada más alejado de mi discurso que esos adjetivos; no hay nada, por otro lado, que haya anhelado tanto. * "Algunos de nosotros no somos otra cosa que una manifestación imprecisa de la tristeza" (sincuerdo). * La envidia no es más que una manifestación imprecisa de la tristeza. (feat. alaciel molas) * Ninguna sonrisa es bella: es un nudo de dientes y de ruido, es un nudo de dientes y vacío. * "y esa tristeza negra de manos aplaudiendo" podría haber escrito alguien, pero no lo hizo. * Uno siempre puede estar tentado a pensar que solamente son bellas las cosas que no existen, dado que todo es bello o nada lo es. * La tercera persona posee la belleza de las cosas que no existen. * hablar de "usted" puede implicar dos escenarios posibles: 1. que el emisor no existe pero el receptor sí; 2. al revés. * Decía Darwish: "el lugar es mi error y mi pretexto", me la cambio por: "el lenguaje es mi error y mi pretexto" * No me retiré: hablar un idioma es ser su esclavo. * Es imposible tener algo qué decir; digo, pues, cualquier cosa: agua cuerpo cabeza hormiga uña. * Me retiro. * Es imposible tener algo qué decir * Tal vez así pueda ser descrita una alegría cualesquiera: gorda y horrenda, sucia y amable (la alegría se parece a algo deforme). * Y la palabra tal vez no sea sino una alfombra que, extendida, ha ordenado a la frente que se incline (قبلة). * Casi puedo sentirlo: extiende sus palabras como extendiendo alfombras: tal vez alguien se siente allí --y conversen. * Debe ser que, en algún punto del camino que conducía a mi contradicción, me hice simplón y plano como una frase verdadera * Y acaso lo único que en mí produce llanto sea mi propio mal gusto: las frases sentimentales, las postales turísticas, la pornografía… * Y es como si el aire entero fuera un lodazal --y los pájaros cuerpos que no podrán alzarse. * Las voces nunca se "elevan contra (o por) algo", más bien "se hunden en algo". * Y si miro a un grupo de individuos aplaudiendo al mismo tiempo me invade una tristeza sorda y negra * Y esos pescados sangraban sobre los obituarios de un pedazo de periódico --y esas manos hermosas, al vaciarlos, anunciaban su resurrección. * Aprender de memoria tiene un valor estético enorme --no se trata de pensar las cosas, sino de que las cosas nos piensen. * Me gusta que la gente se persigne --es un gesto mecánico y hermoso. * Desata esos zapatos de su idioma de tierra --llámalos "hermanitos": ellos, igual tú... ellos sólo han querido descansar... * Persuade al corazón de lo que sea --y no llames a nadie por su nombre: desata toda horca, desata todo nombre. *Persuade al corazón de lo que sea. * Es como si al decirme: "ya no te hablo" un mecanismo preciso contestara: "acaso nunca hablamos". * Permite que te hable como hablaría el amante: "estoy lleno de tierra y cosas rotas" * Y dices --como tratando de conmover algo en ti mismo-- que cualquier cosa es una cosa rota. * Un poema de perdón carecería por completo de palabras: estaría hecho de tierra y cosas rotas. * Y es como si le hubiera dicho a la basura: "permite que te hable como hablaría el amante" * Me doy cuenta --y es un poco triste-- que cuando tengo ganas de algo es porque me pasé un largo rato especulando de qué podría tener ganas * Y es como si mis pasos susurraran al piso: "permite ahora que te hable en idioma de amante" * Y he de decir entonces a mi mano izquierda: "permite ahora que te hable en el lenguaje del amante" * Hago lo que, alguna vez, prometí que no haría --y sé que he de llegar tarde al instante de mi contradicción... * La escritura mecánica y repetida del nombre amado en cuadernos y árboles es un gesto esencialmente destructivo... * Por eso escriben los enamorados el nombre amado en cuadernos y árboles: para olvidarlo lo más rápido posible. * Una propiedad maravillosa de los nombres propios es que, si se les repite demasiadas veces, se les despoja para siempre de su referente. * Y es como si el nombre propio fuera una sombra sobre su referencia, una violencia de tinta sobre el cuerpo. * Respirar quiere decir haber sido expulsado del país del aire. * "estoy hablando" es --siempre-- rigurosamente equivalente a "no logro decir nada". * Eso que llamo hermoso, por otra parte, no es sino una fealdad a la que no estoy acostumbrado. * Cuando un gesto mecánico puede traducirse en otro gesto mecánico, lo llamo "hábito"; cuando sólo se traduce en un vacío, lo llamo "deseo" * "Príncipe" es una palabra que siento llena de crueldad y de belleza; "princesa", por su parte, no. * Cuando pierdo algo amado, lo lloro no tanto por haberlo amado, sino porque no logro demostrarme que en verdad lo hice. * La mañana es lo oscuro iluminado --un nombre es algo oscuro iluminado. * Nombrar no es muy distinto de encender por la noche aquellas lámparas --"madre, temo que nunca vuelva la mañana" * Haberse ahogado en un vaso de agua es rigurosamente igual de grave, e irremediable, que haberse ahogado en los mares de Dios... * Celebro, en fin, que mi alegría no sea sino alegría... * Celebro que mi alegría sea un agujero, un risita torpe --o algo insignificante, o algo ínfimo * Diré una obviedad: sólo se puede hablar de cualquier cosa --¡lo celebro! * El asco es la naturaleza de la identidad, el asco es el idioma del espejo, el asco es el lenguaje del amante. * Mi instinto gregario está mediado por la incomodidad y la vergüenza; por el asco, también: “debe ser que no somos muy distintos” * Desde hace cierto tiempo el concepto “hablar con alguien” me parece claustrofóbico. * El mensaje no se da ni se recibe ni se transmite: es solamente una sombra que proyecta dos sombras. * El mensaje, en cierto sentido, ni siquiera existe: nunca sabe dejar de ser posible. * “Reconozco que, en el fondo, me pareció una pésima broma” –afortunadamente, aún me queda el hábito de la risa mimética e idiota. * Se desatan los nudos, la sombra se desata –y la saliva entera: no era nada; te conmueve llamarlo “mi palabra”. * Y guarda por las noches sus dientes en un frasco: “todas esas palabras que no dije”.

9/6/10

(Imagen: iglesia en Tbilissi)

Recuerdo... "y el corazón se llena de nostalgia"

de todo lo supuesto, su final --de esos restos, palabras. Y aquél en cuya boca palpitaba mi espera y aquél en cuya boca su comida y su infancia... Debí haberlas robado en otro sitio, allí donde librabas las enormes batallas: "tú y yo nos casaríamos algún día". Pero es que todo nombre se ha transformado en mosca y aquí, sobre estas mesas, se han podrido la carne y el pescado --esperando otras fiestas, esperando tus manos: "tú y yo nos casaríamos algún día". Y aquél en cuyo oído palpitaba el deseo, el habla entorpecida de mi propio deseo... Debiste haberme hallado insoportable --¡de otra tristeza, moscas!--, debiste haberme hallado en otro nombre, allí donde librabas esas grandes batallas: me has dejado inconcluso (así podré encontrarte)... De todo lo soñado, su derrota --de todas las victorias, mis migajas, ¡llorarán de alegría! ¡el día de esa victoria! ¡llegará! Mañana, tarde y noche, estoy seguro, se tocarán campanas que habré de confundir con mi amor hacia algo: "tú y yo nos casaríamos algún día". Para ti mi palabra, mientras tanto: allí te he vuelto otro, aunque este corazón no fuera hospitalario. ¡Esas palabras nuestras! entiendo que sabrás reconocerlas, entiendo que podré reconocerlo: porque he oído tu nombre y tú habitas el mío --y sólo queda tiempo.

(Tomado de Discurso sobre los árboles del mundo y vuelto a publicar en esta cochina página sólo porque el autor se encontró con la imagen de una iglesia).

10/5/10

Elogio de la basura II


¿Por qué has hablado tanto de las nubes? Porque tan sólo se parecen a ellas mismas --y es necio quien se tiende sobre el césped en búsqueda de trenes y caballos. ¿Por qué has hablado tanto del poema? Porque no existe, porque no existe --y es necio quien se inclina ante una hoja en búsqueda de nombres y caballos. Nombres para las cosas: lo que no tiene forma --lo que llamas "amado". Tú que confundes todo, ¡traiciona a esos caballos! ¿Por qué has hurgado tanto en la basura? Porque no tengo rostro verdadero. Y es necio quien desea, por su reflejo, saber si ha amado algo.

(Por Luis Fernando Méndez Franco)

22/9/09

Ninguno (dos variaciones)


Éste le dijo: "Suéltame, que ha rayado el alba". Jacob le respondió: "No te suelto hasta que me hayas bendecido" (Génesis, 32, 27)

Primera

Lucharías con tu habla por una noche eterna, justo como si hubieras dicho que esa noche era eterna --"¿hasta cuándo? ¿hasta cuándo?" Justo como si hubieras dicho que el lenguaje y el alba... así habrías despertado --justo como si nunca hubieras dicho, justo como si algo o como nada...

Segunda

Porque no tiene dones
y las calles son oscuras
y no habrá ya ninguno
que hacerlo llorar sepa
cerca de ti, Señor.

S. Quasimodo

Todos los poemas de amor: ninguno.

J. Medina

“Y no habrá ya ninguno…” Se habla desde lo ausente por lo ausente: debe ser que he perdido una guerra infinita --¿cómo puede perderse una guerra infinita? Se ha inclinado tu frente y busca sombras; se ha inclinado tu corazón hacia una sombra como si fuera un velo, la página de algo –adentro, lo infinito--, una sentencia: “tal vez sientas vergüenza de haber dicho”. Lo que he dicho: se habla desde lo ausente por lo ausente –y así existo, y existes, y te nombro…

Se parece a las ruinas de un lenguaje amoroso, este lenguaje; es una vieja deuda, ¡un poema amoroso! Podría allí haber soñado cualquier cosa, es decir, cualquier cosa: toda combinación era posible –posible o imposible: “tu camisa…” Eso dije: “camisa, tu camisa”. Pero sólo son ruinas; cualquier pronombre, ruina; manos que se han podrido en la palabra “mano”, ojos que se han ahogado en la palabra “ojo”… y “yo”, repito, y “tú”, “ninguno”, cualquier cosa: ¡un sueño o un poema! Lo repito en tu sombra: “me he quedado dormido sobre la tierra negra: he soñado caballos, soñé que galopabas sobre la tierra negra; ‘no mientas’, me dirías: ‘no has soñado caballos’; soñé que eras un ángel, soñé que había abrazado tu camisa, que me abrazaba a ella para decirte un nudo; yo me abrazaba a ella y tú dijiste: ‘¡suéltame! esa camisa sucia la robaste…’ Y más cerca, a mi oído: ‘jamás soñaste un ángel’”.

…y más cerca, a tu oído: “Las ferias se han marchado, las calles están llenas de basura –justo como al principio, justo como al principio… Me has encontrado hablando de pueblos destruidos, me has encontrado hablando de aquel ojo almendrado… ¡Tus ojos almendrados, tu camisa!” Acaso lo leyera en otro libro –la página de un cráneo, el alfabeto: postales favoritas de otros tiempos, palabras de otros tiempos --ésas que son las mismas; cualquiera, que es eterna…

Se habla desde lo ausente por lo ausente: “recordamos”--hablar es suponer que tengo un rostro, hablar es sugerir que te he deseado… Me distraigo: ¿qué era exactamente lo que quería decirte? Entre querer decirte y haber dicho está abierto el abismo –tal vez no lo estuviera, tal vez en otro tiempo… ¡Un origen de polvo! Acaso no he entendido casi nada: que estoy agradecido: ¡una victoria! Se ha inclinado tu rostro para buscar su sombra: es el país del ojo, derrotado: no ha comprendido el llanto… Casi puedo escucharlo en lo indistinto: lo que quise decir y lo que he dicho –en lo ínfimo tan sólo: en la palabra… Casi puedo escucharla nuevamente: “suéltame, que ha rayado el alba”… ¡“Tu camisa”, lo dicho, tu camisa! Esa camisa tuya está empapada, huele como la lluvia sobre algo derrotado:

“no te suelto hasta que me hayas bendecido…”

21/9/09


Pienso en un diálogo entre dos amantes:

--Mi alegría se parece a un cráneo hueco.
--Mi alegría es sólo un vaso derramado.
--Mi alegría es una boca desdentada.
--Mi alegría me recuerda a un cráneo roto.
--Mi alegría se parece a casi nada.

(Pienso un silencio súbito entre ambos)

--¡Oh libro de los finales falsos!
--¡Oh libro de los prólogos errados!

(Por Luis Fdo. Méndez)

14/9/09

Tres consideraciones acerca de la inmovilidad

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(Y dado --pensé-- que tal vez no me dejen publicar, démosle entonces un buen uso al blog...)

1.

Porque yo no sé hablar, porque yo no aprendí
ninguna cosa útil en la escuela, hombres de buena voluntad, ninguna cosa
útil, ninguna verdadera

y aun así deseo no haber sabido nunca aquella frase
imposible, que no me amará vivo, ésa que no ha deseado
hacia mí lo que fuera: esa frase se hablaba
como desde un cadalso equivocado
--“oh mi querida cuna oh viejos circos”--,
narraba la basura de otros días

y aun así es de día y yo escribo “esta noche:
esta noche he perdido mi querido alfabeto
y yo me quedo solo y algo siempre está solo
y nunca lo hablaremos –y ni siquiera eso"

el mundo se ha llenado de cadalsos
--“oh mi querida cuna oh viejos circos”—
el mundo se ha llenado de he mentido
de haber podido tanto --o de haberlo querido--
de haber estado siempre…
de haber estado aquí tal vez hubiera dicho
“nunca, niño querido” o “siempre siempre”

porque yo no sé hablar
porque esta noche olvido los amigos
que debí haber tenido y que incluso recuerdo,
sin querer, entre frases,
hombres queridos hombres, balbuceos
que no se hablarán nunca
que no me hablarán nunca.

2.

Amante amante… ¿te gusta mi poema?
Tal vez ya estés enamorado de tu propio lenguaje
y nada te haga falta de alguna inútil guerra.

3.

Para Jorge Medina

No seré dicho en ti: a mí me corresponde una recámara
que ha sido construida desde un placer ninguno, a mí me corresponde
la alegría más violenta de entre toda alegría…

Oh mis viejos amigos, que nunca han encontrado
un modo de existir… ¡ahora siento lástima de ustedes,
rostros que no he leído! estaban destinados para nadie
y yo cumplí fielmente su condena: construí una recámara
que no sirviera nunca para morir en ella
una que no sirviera para vivir en ella
el odio o la fornicación o la ternura…
Allí los he apilado
--“porquería”--
allí aprendí a ocultarme en mi lenguaje…

por eso no estoy dicho
por eso me corrompo en mi lenguaje.

(Luis Fernando Méndez Franco)

4/11/08


(on reference / a riddle)

"La imagen de mi amigo es un retrato no pintado. // También en el caso de la imagen debo escribir su nombre bajo el cuadro para que éste se convierta en una imagen suya. // Tengo la intención de realizar una cierta tarea y hago un plan. El plan en mi mente consiste en que me vea haciendo esto o aquello pero, ¿cómo sé que es a mí a quien veo? Bueno, no soy yo sino una especie de figura pero, ¿por qué llamo a eso mi figura? // (...) y podría preguntar igualmente: ¿cómo sé que la palabra 'yo' me representa? porque mi forma en la figura no era sino otra palabra 'yo'".

(tomado de Ludwig Wittgenstein, Gramática filosófica.)

*
"La imagen de mi amigo". Voy a escribir su nombre, aunque fuera imposible, debajo de un retrato --debajo de ninguno o de cualquiera. Escribo aquí su nombre, cada letra: una mano, ese ojo, su cabeza, una guerra infinita, un hombre que se inclina --dice el aire, se inclina y luego reza...
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cada letra, me digo, cada letra

24/9/08

No dejes apagadas estas lámparas... casi puedo mirarlas, y rendir testimonio. "No mientas", me diría --puedo conjeturarlas solamente: cada dedo en la mano iluminado, la cabeza y la página inclinadas: deja que la recite como si entre esos labios... deja que la suponga por tus labios:
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(...) la luna / el Compasivo / el acontecimiento / el hierro / la discusión / la reunión / la fila / el viernes / los hipócritas / el engaño mutuo / el repudio / la prohibición / el dominio / el cálamo / la inevitable / las gradas / Noé / los genios / el arrebujado / el envuelto en un manto / la resurrección / el hombre / los enviados / la noticia / los que arrancan / frunció las cejas / el oscurecimiento / la hendidura / los defraudadores / el desgarrón / las constelaciones / el astro nocturno / el Altísimo / la que cubre / el alba / la ciudad / el sol / la noche / la mañana / la abertura / las higueras / la sangre coagulada / el destino / la prueba clara / el terremoto / los corceles / la calamidad / el afán de lucro / la tarde / el difamador / el elefante / los coraixíes / la ayuda / la abundancia / los infieles / el auxilio / las fibras / la fe pura / el alba / los hombres.
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(parte final del índice del Sagrado Corán)
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No dejes apagadas esas lámparas...

20/9/08

(drawing by Eric Sbrollini, grade 3)

(...) un momento en que llamo y nadie me contesta, pero te veo sonriendo como un niño porque me ves --¿quién sabe?-- también aquí, sonriendo... Diría que en los teléfonos tu voz... teléfonos que han dicho tantas cosas horribles; es cierto, te diría: esta voz no te tiene ni se tiene, y la veo colgar lejos sobre cables justo como si fuera una camisa, como algo parecido a una victoria, como una cosa rota. Es cierto, te diría: esa voz no regresa --¿la recuerdas?--, esa voz era mía: había poblado el mundo de bestias disecadas, de circos, de zoológicos --ya era entonces mi corazón un sitio oscuro. En aquellos teléfonos, tu voz: la amé como a una bestia disecada: tal vez sólo la quise para decir "deseo", para tener un nombre, un vocativo, fácil de intercalar en mi discurso...

Casi no tengo nada qué decirte: un momento en que llamo pero nadie contesta --debe ser que saliste, que todos están fuera, llamándose, sonriéndose, buscándose; las palabras, buscándose: aún me quedan unas de otros tiempos; todavía tengo éstas...
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(alguien, en un momento, dejó un comentario que accidentalmente --y sin entender cómo-- desaparecí: pido disculpas públicas)