13/12/12

Consideraciones sobre el paraíso


 (Imagen: Abbas)

"(...) mira –oí que alguien decía a mi lado–: he aquí la Jerusalén de los sedientos y de los hambrientos, aquí se yerguen sus santos muros y sus torres, aquí ves las puertas del paraíso, porque las puertas del paraíso existen en verdad sólo en el desierto inanimado, calcinado por el sol, mientes, dije, el desierto es sólo desierto, el desierto es el sepulcro de los sedientos y de los hambrientos, respondió la misma voz, en el desierto se yerguen los grandes muros y las torres de Jerusalén, y en él, inanimado y calcinado por el sol, se abren ante los sedientos y los hambrientos las inmensas puertas del paraíso..."

Jerzy Andrzejewsky, Las puertas del paraíso.


10/12/12

11 / 12 / 12

 

Pájaro cráneo absorto ciervo casa basura cuerpo trigo oscuridad camino nombre lámpara agua traición caballo claridad hermano fuego nube catedral certeza amigo... Ten confianza –como todos lo árboles del mundo. Me tienes a mí y tienes tu palabra: no debes temer nada.

Te quiero mucho, hermano.

F.

22/9/12

Glosas



Mi espíritu y mi cuerpo son analfabetos –glosas a nada: nunca supe leer. Y tu corazón, amigo mío: no es mucho lo que sabría decir de él –tu nombre no lo tiene ni te tiene: intentar pronunciarlo era haberte perdido. Pronunciamos para destruir, hablamos para nunca haber hablado –escribimos para poder ser olvidados. Esto no es una carta de amor; esto no es nada. Dejo aquí una lista (completamente errática) de diez poemas tristes. La escribo para perder el tiempo: el tiempo es lo perdido por definición.

1. Adiós a lo que vendrá, Mahmoud Darwish.

Adiós a lo que traerá el tiempo dentro de poco... Adiós.
Adiós a lo que traerán los lugares.
Mi noche se confunde con la noche, mi arena con la arena y mi corazón no es un ejido.
Adiós a la que será un país para mí, adiós a la que será mi perdición.

2. Cielo vivo, Federico García Lorca.

Yo no podré quejarme 
si no encontré lo que buscaba
pero me iré al primer paisaje de humedades y latidos
para entender que lo que busco tendrá su blanco de alegría
cuando yo vuele mezclado con el amor y las arenas.


3. In memoria, G. Ungaretti

Y no sabía elegir el canto de su abandono.


4.Porque soy un extraño, Badr Shâkir al-Sayyâb

Y si agito las ramas
no cae sino la muerte:
piedras,
piedras y ningún fruto
e incluso son las fuentes
piedras, e incluso el aire húmedo
piedras humedecidas por un poco de sangre.
Rocas es mi llamado, piedras mi boca
--y mis piernas un viento que surca los desiertos.


5. Pasaré por Piazza di Spagna, C. Pavese

Serás tú –quieta y clara.

6. Ninguno, S. Quasimodo

Porque no tiene dones
y las calles son oscuras
y no habrá ya ninguno
que hacerlo llorar sepa
cerca de ti, Señor.

7. El viejo día, O.V de Lubicz Milosz

Tibia es la luz en los dormitorios del hospital de la vida;
queridos pensamientos forman el paciente blancor de los muros.
Y la piedad que ve que la dicha se aburre
hace nevar el cielo vacío sobre los pobres pájaros heridos.


8. Epitafio para François, Paul Celan.

Las dos puertas del mundo 
están abiertas:
abiertas para ti entre dos noches.
Las oímos golpear y golpear
y llevamos lo incierto,
y llevamos lo vivo a tu siempre.

9. Agnus Dei, Jabrâ Ibrahîm Jabrâ

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo:
destila nuestras lágrimas en palabras, 
sálvanos del exilio de la afasia, 
el exilio de los desiertos: somos
los portadores del mar, el horizonte, el cielo
–los portadores de la  muerte entre sueño y sueño.

10. Puedo hablar de amor, Mahmoud Darwish

Puedo ir hasta el final de la vida en dos: solo y solo
y no puedo comprometerme más que con las palabras que no he pronunciado para rescatar
mi permanencia en el borde de la tierra, entre el asedio del espacio y el infierno del deterioro.


7/6/12

1. Hace unas semanas recibí, de parte de uno de mis amigos más queridos, una tarjeta postal con el hasta entonces para mí desconocido Questionnaire de Proust: aprovecho el espacio para agradecerle. Ojalá desapareciera tuíter de nuestras vidas: señalar que el lenguaje es su aniquilación, que no se define sino a partir de lo que resta de él, es una cosa bien distinta a verse condenado a probarlo mediante una repetición indefinida de suicidios falsos. Divago: yo lo que quería era escribir un elogio de la correspondencia postal.

 2. Hace ya varios meses que apenas puedo escribir. Supongo que yo mismo me lo busqué: habiendo definido la interlocución como una imposibilidad y la enunciación como la paráfrasis de lo que no podría ser dicho, ya había hecho, de la idea misma de ratonera, su consumación. Y solamente eso. Divago: yo lo que quería era hablar sobre el carácter insignificante de lo trágico, sobre el carácter trágico de la alegría.

3. Ahora mismo escribo por escribir: no quiero sino entretenerme; quiero, incluso, alegrarme. He aquí, pues, que contesto el Questionnaire de Proust (ahí por si alguien no gusta):

1. Mi virtud favorita. La ligereza (sobra decir que carezco de ella: toda virtud es una carencia). 2. La cualidad que prefiero en un hombre.  La imposibilidad discursiva y la desesperación. 3. La cualidad que prefiero en una mujer. La crudeza en la palabra, la ironía. 4. Mi principal característica. La impaciencia. 5. La principal característica que aprecio en mis amigos: --- 6. Mi principal defecto. La impaciencia. 7. Mi ocupación favorita. Caminar. 8. Mi idea de felicidad. El olor de las bibliotecas; bibliotecas con camastros y zona de fumadores. 9. Mi idea de miseria. El habla humana misma. 10. Lo que me gustaría ser. Carpintero. "Seré, algún día, lo que yo quiera; / seré, algún día, poeta" (Darwish). 11. El país donde me gustaría vivir. Georgia. 12. El color que prefiero. Azul, aunque me temo que no soy particularmente sensible al color. 13. Mi flor favorita. Los azahares. 14. Mi pájaro favorito. ¡Cuervos! 15. Tus autores favoritos en prosa. Adrzejewski, Massignon, Bernanos, Simone Weil, Pascal, Descartes, Borges, Mann, F. O'Connor, Wittgenstein... 16. Mis poetas favoritos. Darwish, Celan, Lorca, Vallejo, Al-Sayyab, Quasimodo, Ungaretti, Eliot, Geoffrey Hill, Farid ud-Din Attar, John Donne, los dos Milosz... 17. Mis héroes de ficción. Leo Naphta, Alesio Melisseno, Joachim Ziemssen, el cura d'Ambricourt... 18. Tus heroinas favoritas de ficción.  ¡Clawdia Chauchat! 19. Mis héroes en la vida real --- 20. Mis heroinas en la vida real ---21. Los personajes de la historia que desprecio más --- 22. El hecho militar que admiro más.  La batalla de Siffin. 22. Mis nombres favoritos. Eso es información ultrasecreta. O, dicho de otro modo, "no se debe pronunciar lo que se ama". 23. Lo que detesto por encima de todas las cosas. Las palabritas, las mentiritas, los poemitas, lo bonito. 24. La reforma que admiro más.  ¿(...)? 25. El don de naturaleza que me gustaría tener.  La música. 26. ¿Cómo me gustaría morir?  Pues no me gustaría morir pero, en general, sin miedo a la muerte, con esperanza en la resurrección. 27. Estado actual de espíritu. Alegría fácil. 28. Errores que me inspiran la mayor indulgencia.  Los celos, la desesperación. 29. Mi divisa.  "Si te conmueve, sospecha".


27/5/12

Sobre la resurrección de los pájaros


Pues nada: quería venir a hablarles del corazón del creyente y de la resurrección de los pájaros. No tengo mucho qué decir al respecto, sin embargo. Dejo, pues, que se diga a sí misma la palabra –y una glosa mía, vieja e involuntaria.

Y cuando Abraham dijo: "¡Señor, muéstrame cómo devuelves la vida a los muertos!" Dijo: "¿Es que no crees?". Dijo: "Claro que sí, pero es para tranquilidad de mi corazón". Dijo: "Entonces coge cuatro aves y despedázalas. Luego, pon en cada montaña un pedazo de ellas y llámalas. Acudirán a ti rápidamente. Sabe que Dios es poderoso, sabio".


 (Corán, 2, 260. Traducción de Julio Cortés).

Y aquí la glosa:

Recuerdo... "Y el corazón se llena de nostalgia"

los nombres de los pájaros del mundo:
he soñado su muerte en cualquier superficie
para que –en el espacio de su resurrección–
mis palabras sean ejecutadas.  


(Discurso sobre los árboles del mundo)

29/4/12

¿Y si dejamos de hablar de la basura?


Ya basta de basura. No he decir adiós a aquellos árboles, no he de decir adiós a mi palabra. No. ¡Qué mejor manera de despedirse de la basura que con la basura misma! Así comenzó todo:

La basura

Debería de lavarla –mi pobreza–
debería de lavarme
pero es que esto no tiene ni final ni principio
y ya no sé decir palabras nuevas

ya no sé qué decir
que aquí no queda nada
que mi boca está llena de basura
de despojo de ferias

inlcuso aquella boca me pareció hoy basura
incluso aquélla
ésta

debería de arrojarla –esa basura–
pero se ha hecho muy buena compañía
me ha dejado dormir bajo el estiércol
como no lo habrían hecho mi madre o mi abuelita
me ha dejado dormir en los corrales
de las ferias pasadas

esas ferias pasadas –debería de olvidarlas–
pero es que esto no tiene ni final ni principio
y aquella boca –ésta– recuerda la basura
se cae en papeletas borradas por las lluvias
que cubren el país

¡como un velo de novia!

¡ese velo de novia! deberíamos lavarlo
pero es que ya no tiene ni final ni principio
y deja lo que queda:
por esta vez él mismo parecerá un camino

no seguiré su rumbo

me quedaré a dormir bajo el estiércol
sin apagar su luz a ningún cuarto
abriré bien la boca para aspirar del lodo
su sol su cielo un cuerpo
y lo oscuro y lo oscuro

podría dormir entonces
no tendría que lavarme

el sol se habría inclinado ante el estiércol
y ya no quedaría garganta alguna
quebrando este sonido
¡hubiera preferido que fuera un poco claro!

que fuera un poco clara –mi palabra–
pero es que esto no tiene ni final ni principio
y afuera llueve polvo y papeletas
van cubriendo los pasos de las bestias
van anunciando ferias
que ya no llegarán a este país.

(De Luis Fernando Méndez Franco, Discurso sobre los árboles del mundo, Ediciones Eón, México, 2007-2008)


5/4/12


No tengo qué decir. La palabra es el invierno de Dios –está deshabitada. Finge, pues, que has escrito y que esto no habría sido nunca una carta de amor; que la palabra es la piedra debajo de la cabeza de Jacob, que la palabra es el cráneo de Jacob –está deshabitado. Finge, pues, que has escrito. Porque esto no es una carta de amor y la palabra es la piedra hacia donde se precipita todo cráneo: "no soñaste escaleras –jamás soñaste un ángel".

He aquí una de mis aleyas favoritas del Corán: habla del corazón humano; habla del corazón, del agua y de la piedra. No: nadie habría escrito nunca una carta de amor –se habría deshecho en polvo como el corazón del creyente.

Luego, después de eso, se endurecieron vuestros corazones y se pusieron como la piedra o aun más duros. Hay piedras de las que brotan arroyos, otras que se quiebran y se cuela el agua por ellas, otras que se vienen abajo por miedo a Dios. Dios está atento a lo que hacéis. (Cor, 2: 74, traducción de Julio Cortés)

(Podéis leerlo, analizarlo sintácticamente y escucharlo en árabe aquí: http://corpus.quran.com/wordbyword.jsp?chapter=2&verse=74)

18/3/12

x
"Aquí, en las laderas de las colinas, frente al ocaso, / frente al abismo del tiempo, / cerca de los jardines amputados de sombra, / hacemos lo que hacen los prisoneros, / hacemos lo que hacen los desempleados: / cultivar la esperanza".

Mahmud Darwish, Estado de sitio.