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Existe, en el diccionario de cierta lengua amada, una raíz, šhd, que tiene el sentido general de "presenciar", "rendir testimonio" y todo lo que a esto pueda ser relacionado. En dicha lengua amada, por cierto --y a muy grandes rasgos--, pueden formarse dos tipos de participios activos: los que expresan propiedades delimitadas en el tiempo y los que expresan cualidades, por decirlo de alguna manera, eternas, infinitas. Así, de nuestra raíz del presenciar, podemos formar dos participios activos: šāhid (que expresa una cualidad delimitada en el tiempo: "aquél que presencia, aquí y ahora") y šahīd (que expresa una cualidad "eterna": "aquél que presencia por siempre y para siempre, aquél en cuya naturaleza está presenciar eternamente"). šāhid, en esta lengua amada, se traduce como "testigo"; šahīd, por su parte, como "mártir".
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