
23/4/10

3/4/10
Una oración (o sobre el arte del paralelismo)
28/3/10
(...)
Sing all once more together; surely she,
She too, remembering days and words that were,
Will turn a little toward us, sighing; but we,
We are hence, we are gone, as though we had not been there.
Nay, and though all men seeing had pity on me,
She would not see.
9/3/10
3/3/10
Mahmud Darwish
¿Qué quedará de los dones de la nube blanca?
--Una flor de saúco.
¿Qué quedará de la llovizna del oleaje azul?
--La cadencia del tiempo.
¿Qué quedará del desangrarse de la idea verde?
--Agua en las venas del roble.
¿Qué quedará de las lágrimas de amor?
--Un tatuaje en lo púrpura.
¿Qué quedará del polvo de la búsqueda por un sentido?
--La senda del ardor.
¿Qué quedará del camino del gran viaje hacia lo desconocido?
--La canción del viajero a su caballo.
¿Qué quedará del espejismo del sueño?
--Las huellas de la tarde en el violín.
¿Qué quedará del encuentro de algo y nada?
--El sentimiento de seguridad en lo divino.
¿Qué quedará de la palabra del poeta árabe?
--Un abismo... y un hilo de humo.
¿Qué quedará de la palabra tuya?
--Un olvido necesario para que se recuerde el lugar.
(Tomado del poemario لاتعتذر عما فعلت / "no te disculpes por lo que hiciste". Traducción de Luis Fernando Méndez Franco).
17/2/10
Mahmud Darwish
No miran hacia atrás para despedirse del exilio:
frente a ellos, otro exilio. Ya se han acostumbrado
al camino circular: no hay detrás ni adelante,
norte y sur. "Migran"
del vallado hacia el jardín, dejando
un testamento en cada metro
del patio de la casa:
"no recordéis, luego de nosotros,
sino la vida".
"Viajan" de la mañana resplandeciente
al polvo del mediodía, van cargando
sus ataúdes, llenos con los objetos de la ausencia:
un carnet de identidad, una carta a la amada
cuya dirección se ignora:
"no recordéis, luego de nosotros,
sino la vida"
"Migran" de las casas a las calles
dibujando el signo herido de la victoria, diciendo
a quien los mira:
"todavía estamos vivos, ¡no nos recordéis!"
Salen, para respirar y tomar el sol, del cuento;
van cargando la idea de volar más alto
y ascender, luego, más alto --y precipitarse e ir y regresar
y saltar de la cerámica antigua a las estrellas...
y regresar al cuento: no hay fin para el comienzo.
Escapan de la somnolencia hacia el ángel del sueño:
blanco, los ojos rojos por haber contemplado
la sangre derramada:
"no recordéis, luego de nosotros,
sino la vida"
(Tomado del poemario لاتعتذر عما فعلت / "no te disculpes por lo que hiciste". Traducción de Luis Fernando Méndez Franco).
8/2/10
Il s'agit de nier
22/9/09
Ninguno (dos variaciones)
Éste le dijo: "Suéltame, que ha rayado el alba". Jacob le respondió: "No te suelto hasta que me hayas bendecido" (Génesis, 32, 27)
Primera
Lucharías con tu habla por una noche eterna, justo como si hubieras dicho que esa noche era eterna --"¿hasta cuándo? ¿hasta cuándo?" Justo como si hubieras dicho que el lenguaje y el alba... así habrías despertado --justo como si nunca hubieras dicho, justo como si algo o como nada...
Segunda
“Y no habrá ya ninguno…” Se habla desde lo ausente por lo ausente: debe ser que he perdido una guerra infinita --¿cómo puede perderse una guerra infinita? Se ha inclinado tu frente y busca sombras; se ha inclinado tu corazón hacia una sombra como si fuera un velo, la página de algo –adentro, lo infinito--, una sentencia: “tal vez sientas vergüenza de haber dicho”. Lo que he dicho: se habla desde lo ausente por lo ausente –y así existo, y existes, y te nombro…
Se parece a las ruinas de un lenguaje amoroso, este lenguaje; es una vieja deuda, ¡un poema amoroso! Podría allí haber soñado cualquier cosa, es decir, cualquier cosa: toda combinación era posible –posible o imposible: “tu camisa…” Eso dije: “camisa, tu camisa”. Pero sólo son ruinas; cualquier pronombre, ruina; manos que se han podrido en la palabra “mano”, ojos que se han ahogado en la palabra “ojo”… y “yo”, repito, y “tú”, “ninguno”, cualquier cosa: ¡un sueño o un poema! Lo repito en tu sombra: “me he quedado dormido sobre la tierra negra: he soñado caballos, soñé que galopabas sobre la tierra negra; ‘no mientas’, me dirías: ‘no has soñado caballos’; soñé que eras un ángel, soñé que había abrazado tu camisa, que me abrazaba a ella para decirte un nudo; yo me abrazaba a ella y tú dijiste: ‘¡suéltame! esa camisa sucia la robaste…’ Y más cerca, a mi oído: ‘jamás soñaste un ángel’”.
…y más cerca, a tu oído: “Las ferias se han marchado, las calles están llenas de basura –justo como al principio, justo como al principio… Me has encontrado hablando de pueblos destruidos, me has encontrado hablando de aquel ojo almendrado… ¡Tus ojos almendrados, tu camisa!” Acaso lo leyera en otro libro –la página de un cráneo, el alfabeto: postales favoritas de otros tiempos, palabras de otros tiempos --ésas que son las mismas; cualquiera, que es eterna…
Se habla desde lo ausente por lo ausente: “recordamos”--hablar es suponer que tengo un rostro, hablar es sugerir que te he deseado… Me distraigo: ¿qué era exactamente lo que quería decirte? Entre querer decirte y haber dicho está abierto el abismo –tal vez no lo estuviera, tal vez en otro tiempo… ¡Un origen de polvo! Acaso no he entendido casi nada: que estoy agradecido: ¡una victoria! Se ha inclinado tu rostro para buscar su sombra: es el país del ojo, derrotado: no ha comprendido el llanto… Casi puedo escucharlo en lo indistinto: lo que quise decir y lo que he dicho –en lo ínfimo tan sólo: en la palabra… Casi puedo escucharla nuevamente: “suéltame, que ha rayado el alba”… ¡“Tu camisa”, lo dicho, tu camisa! Esa camisa tuya está empapada, huele como la lluvia sobre algo derrotado:
21/9/09

--Mi alegría se parece a un cráneo hueco.
--Mi alegría es sólo un vaso derramado.
--Mi alegría es una boca desdentada.
--Mi alegría me recuerda a un cráneo roto.
--Mi alegría se parece a casi nada.
(Pienso un silencio súbito entre ambos)
--¡Oh libro de los finales falsos!
--¡Oh libro de los prólogos errados!
15/9/09
Maḥmūd Darwīš
"Nada me sorprende" dice un viajero,
"ni la radio ni los periódicos matutinos,
tampoco las fotalezas sobre las colinas:
quiero llorar"
Dice el conductor:
"espera que lleguemos a la parada
y llora solo todo lo que puedas"
Dice una señora: "A mí tampoco, a mí tampoco
me sorprende nada. He mostrado mi tumba a mi hijo:
le gustó y se durmió --y no se despidió de mí"
Dice un académico: "A mí tampoco, a mí tampoco
me sorprende nada. He estudiado arqueología
sin haber encontrado la identidad entre las piedras
¿acaso yo soy, en verdad, yo?"
Dice un soldado: "A mí tampoco, a mí tampoco
me sorprende nada. Siempre asedio a un espectro que me asedia"
Dice el nervioso conductor:
"He aquí que nos aproximamos a la última parada:
preparaos a bajar"
Ellos gritan: "Queremos lo que está más allá de la parada,
así que ponte en marcha"
En cuanto a mí, yo digo: "déjeme aquí:
a mí, como a ellos, no me sorprende nada
--es sólo que me he cansado del viaje"
(Tomado del poemario لا تعتذرعما فعلت /"No te disculpes por lo que hiciste". Traducción de Luis Fdo. Méndez).
14/9/09
Tres consideraciones acerca de la inmovilidad
(Y dado --pensé-- que tal vez no me dejen publicar, démosle entonces un buen uso al blog...)
1.
Porque yo no sé hablar, porque yo no aprendí
ninguna cosa útil en la escuela, hombres de buena voluntad, ninguna cosa
útil, ninguna verdadera
y aun así deseo no haber sabido nunca aquella frase
imposible, que no me amará vivo, ésa que no ha deseado
hacia mí lo que fuera: esa frase se hablaba
como desde un cadalso equivocado
--“oh mi querida cuna oh viejos circos”--,
narraba la basura de otros días
y aun así es de día y yo escribo “esta noche:
esta noche he perdido mi querido alfabeto
y yo me quedo solo y algo siempre está solo
y nunca lo hablaremos –y ni siquiera eso"
el mundo se ha llenado de cadalsos
--“oh mi querida cuna oh viejos circos”—
el mundo se ha llenado de he mentido
de haber podido tanto --o de haberlo querido--
de haber estado siempre…
de haber estado aquí tal vez hubiera dicho
“nunca, niño querido” o “siempre siempre”
porque yo no sé hablar
porque esta noche olvido los amigos
que debí haber tenido y que incluso recuerdo,
sin querer, entre frases,
hombres queridos hombres, balbuceos
que no se hablarán nunca
que no me hablarán nunca.
2.
Amante amante… ¿te gusta mi poema?
Tal vez ya estés enamorado de tu propio lenguaje
y nada te haga falta de alguna inútil guerra.
3.
No seré dicho en ti: a mí me corresponde una recámara
que ha sido construida desde un placer ninguno, a mí me corresponde
la alegría más violenta de entre toda alegría…
Oh mis viejos amigos, que nunca han encontrado
un modo de existir… ¡ahora siento lástima de ustedes,
rostros que no he leído! estaban destinados para nadie
y yo cumplí fielmente su condena: construí una recámara
que no sirviera nunca para morir en ella
una que no sirviera para vivir en ella
el odio o la fornicación o la ternura…
Allí los he apilado
--“porquería”--
allí aprendí a ocultarme en mi lenguaje…
por eso no estoy dicho
por eso me corrompo en mi lenguaje.
(Luis Fernando Méndez Franco)
7/2/09

18/1/09
29/12/08
وَ هِيَ القريبة من كلام اللّهِ
سَقفٌ من سحابْ
لبلادنا
وهي البعيدة عن صفاتِ الاسم
خارطة الغيابْ
لبلادنا
وهي الصغيرة مثل حبّة سُمْسُم
أفقٌ سماويٌ ... وهاوية خفيَّة
لبلادنا
وهي الفقيرة مثل أجنحة القطا
كتب مُقَدَّسَة ... وجرحٌ في الهويّة
لبلادنا
وهي المطوَّقَة الممزَّقة التلال
كمائنُ الماضي الجديد
لبلادنا، وهي السَّبِيّة
حُريَّة الموت اشتياقا واحتراقا
وبلادنا، في ليلها الدمويّ
جَوْهَرَة تشعّ على البعيد على البعيد
تضيء خارجَها
وأمّا نحن، داخلها
!فنزدادُ اختناقا
10/12/08

1/12/08

De un libro (Cheikh Hamidou Kane, La aventura ambigua) por larguísimo tiempo buscado:
x
<<¡Repite! ¡Otra vez! ¡Una vez más!>> El maestro había cambiado la presa de sus uñas, que ahora estaban horadando el cartílago en otro punto. La oreja del niño, antes blanca con cicatrices apenas curadas, estaba sangrando de nuevo. (...) Y de nuevo, temblando y jadeando, repitió la sentencia relampagueante. Sus ojos eran implorantes, su voz se apagaba cada vez más, su pequeño cuerpo ardía de fiebre y su corazón martillaba alocado. Amaba aquella sentencia --que no entendía y por la que estaba sufriendo un martirio-- por su misterio y su sombría belleza. Aquella palabra no era como las otras palabras. Era una palabra que reclamaba sufrimiento, era una palabra de Dios, era un milagro, y era como si Dios mismo la hubiera pronunciado.
4/11/08

28/10/08
¿Quién hace estos cambios?
Disparo una flecha a la derecha:
cae a la izquierda.
Cabalgo tras de un venado
y me encuentro perseguido por un cerdo.
Conspiro para conseguir lo que quiero
y termino en la cárcel.
Cavo fosas para atrapar a otros
y me caigo en ellas.
Debo sospechar de lo que quiero.
Jalâl ud-dîn Rûmî
27/10/08
16/10/08
il s'agit de trahir
1/10/08
24/9/08
20/9/08
(drawing by Eric Sbrollini, grade 3)19/9/08

Hay días que se amanece hastiado del propio lenguaje como si no fuera otra cosa que un amuleto inútil (uno que se ha llevado demasiado tiempo sobre el cuello), que un recuerdo de feria... Pero sólo son días --y aún me quedan palabras amorosas a todo lo que dé asco de mí mismo, a algo pobre y pequeño, a alguna alegría oscura... Hablo al azar, amigo, estrictamente; escribo "amigo", claro, por hallar mi lenguaje: alguna alegría oscura, un vocativo --por ese vocativo solamente, por hallar un lenguaje cualesquiera...
18/9/08
19/8/08
18/8/08
14/8/08

"Más de un lector recordará que velaba en su casa cada noche"
(del poemario Menos rosas)
Toma mi caballo y sacrifícalo
He dejado a mi alma y a sus parientes, tus demonios interiores,
la libertad de plegarse a tus deseos.
Toma mi caballo
y sacrifícalo
para que, cual guerrero tras la derrota, yo camine
sin sueños ni emociones...
Paz a la fatiga que deseas,
al príncipe cautivo, al oro necesario para la celebración
del verano por tus seguidores. Mil paces para ti,
entera y plena con tus pretendientes, humanos o genios.
Paz a lo que has hecho de ti para
ti: la horquilla de tu pelo rompe
mi espada y mi escudo,
y el botón de tu camisa porta, en su luz,
la contraseña para toda clase de pájaros.
Toma mi aliento como si tomaras una guitarra que acceda
a tus deseos de viento. Toda mi Andalucía
está en tus manos. No descuides ninguna cuerda
para defender el alma en mi Andalucía.
Yo sabré, en otra época,
sabré que he logrado la victoria con mi desesperación,
que he encontrado mi vida, allí,
fuera de ella, junto a mi pasado.
Toma mi caballo
y sacrifícalo, para que yo porte mi ser,
vivo o muerto...


