1/12/08


Materia para un poema amoroso

De un libro (Cheikh Hamidou Kane, La aventura ambigua) por larguísimo tiempo buscado:
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<<¡Repite! ¡Otra vez! ¡Una vez más!>> El maestro había cambiado la presa de sus uñas, que ahora estaban horadando el cartílago en otro punto. La oreja del niño, antes blanca con cicatrices apenas curadas, estaba sangrando de nuevo. (...) Y de nuevo, temblando y jadeando, repitió la sentencia relampagueante. Sus ojos eran implorantes, su voz se apagaba cada vez más, su pequeño cuerpo ardía de fiebre y su corazón martillaba alocado. Amaba aquella sentencia --que no entendía y por la que estaba sufriendo un martirio-- por su misterio y su sombría belleza. Aquella palabra no era como las otras palabras. Era una palabra que reclamaba sufrimiento, era una palabra de Dios, era un milagro, y era como si Dios mismo la hubiera pronunciado.

1 comentario:

jotch dijo...

nuevamente, me instalo rebasado.

sencillamente no puedo con la poligonía. amo enormemente el texto, por lo demás...

qué anteojos los suyos tan aptos para andar descubriendo pedazos tan favoritos.

(...)