08/07/10

Elogio de la basura III


Jurar "amor" es jurar "asco". * Insisto y nunca dejaré de insistir: la justicia es el lenguaje de los basureros. * ¿Por qué será que la gente piensa que destruir es fácil? Se escribe para destruir, por ejemplo. * Renuncio al discurso amoroso para siempre * ¿Cuántos nombres no existen? Justamente todos los que existen, contestaría de buena gana * se escribe para destruir... ¿por qué será que la gente piensa que destruir es fácil? * Se ha perdido tu imagen en la palabra “algo” * Un nombre es una horca; repetirlo en voz alta, la ejecución de algo * me buscaba en las ruinas de la palabra “alguien” * ¿Cuántas palabras no existen? * O sobre el origen de un suspiro más negro que algo en efecto negro * Todo interlocutor es imaginario, le dije; podría plantearse así: si el receptor es imaginario, el emisor necesariamente también lo es * Si tuíter es un modelo a escala de la comunicación humana, podría afirmarse que consumirse a sí mismo implica reproducirse exponencialmente * "Ley del hielo" es un concepto que, más que infantil (eso está bien), es ilusorio --sobre todo si la premisa era "la comunicación no existe" * E incluso la palabra despoblada... * Y si el poema no sirve para destruirse a sí mismo, hermanito, ¿para qué sirve entonces? ¿para arrullar señoritas, mártires, traidores? * Nunca dejaré de insistir: o todos los objetos son hermosos o ninguno lo es --se negaría a sí mismo... ¡Esas bellas palabras, poeta! * ¿Por qué actuar de manera aparentemente radical cuando bien podría no actuar en lo absoluto, es decir, radicalmente? * Convertirse en la propia saliva --y nada más. * Orden del día: dejar de hablar --el destino de todo hombre es convertirse en su propia saliva. * Las reuniones familiares lo único que logran es recordarme hasta qué punto mi propio lenguaje es un fenómeno detestable. * ¿Y si no estoy? ¿si ni siquiera estuve, así, a secas? como sea: nada aquí me corresponde màs que la fealdad de todo --mi fealdad, ante todo. * Oh palabra vencida en la palabra, oh lámpara vencida por la palabra "lámpara". * Se trata de olvidar lo que no ha sido, que el final es ajeno a la mecánica de las despedidas, ajeno a la retórica de los epílogos... * ¿Y si planteara que "tú" eres el poema, incapaz de acercarme o alejarme --capaz de destruirme-- entenderías acaso lo que quiero decirte? * El poema no acerca ni aleja los objetos, eso es un hecho --pero sin duda es capaz de destruirlos. * ¿Y acaso he de decir que eran extraños, mi corazón y tú? Eran extraños. * No me basta. No me bastas, palabra: oh palabra vencida, oh lámpara vencida por la palabra "lámpara". * Y eso solamente, y nada más. Lo que sigue: alcanzar el propio absurdo --nuevamente: tal vez allí te encuentre y entienda que no estabas. * Y aun así escribo tú sin dudas, sin comillas... sólo para decirte: "¿he de llamarte extraño,a ti, a mi corazón?" * Intentemos recomenzar esto. Un intento: el deseo es, esencialmente, una relación concreta entre dos objetos inconcretos. * O bien: el deseo es la única relación que puede establecerse entre dos objetos inexistentes. * Es decir: en la relación "deseo", que es perfectamente observable, los objetos involucrados se niegan a sí mismos. * Eso: sólo puede sentirse nostalgia de las cosas que no se recuerdan; no, mejor: sólo puede sentirse nostalgia de lo que nunca ha sido... * No se me ocurre cosa más dulce para expresar mi deseo que esto: que "en tus manos la sangre de todos los pescados" * Materia de un poema amoroso: "y en tus manos la sangre de todos los pescados" * No perdiste el poema, hermanito, porque nació perdido: era su ausencia --lo invocaba la sangre de todos los pescados. * Y era una cosa negra, ese poema --y era un cosa errada. *¿Hacía falta esforzarse? no dejo de decírmelo: la palabra se acaba en la palabra, ¿hacía falta esforzarse? * Hay que ser bien precisos: la palabra (humana) se acaba en la palabra (humana)... a dormir. * ¿Te das cuenta, hermanito? he dicho otra obviedad: "la palabra se acaba en la palabra" --la palabra se pudre en la palabra. * La palabra se acaba en la palabra: no digas que dijiste... ¿en verdad haría falta que te esforzaras tanto? hacía falta, haría falta... * "Soy aquello que dije a las palabras" (Darwish) * "yo soy tú en las palabras: / un mismo libro nos reúne" (Darwish) * Otra obviedad: es una mentira decir que el deseo tiene objeto: si lo tuviera, sería él mismo ese objeto --y no deseo. * Otra obviedad: el deseo nos proyecta fuera de la culpa (de haber deseado) para que no entendamos nunca que deseo siempre es culpa * ¡Claro! debe ser que olvidé esto: "yo", en ciertos discursos, no soy "uno"; más bien, por lo que veo, "ninguno": "lo que sea". * Insisto: no eres más que una manifestación perversa de lo ausente. Lárgate, pues --o quédate: es lo mismo. * O algo sobre el deseo y la culpa, sobre el deseo y su sombra * Podría escribir algo sobre la anatomía de los caballos o algo sobre la lámpara del ojo * Y era como una página arrancada al evangelio --tu camisa, hermanito: un signo de victoria abandonado en cualquier basurero. * “Se ha caído el poema del caballo” (Darwish) / Se ha caído el poema del poema. * Cierta canción pop podría gustarme mucho si, en cada lugar donde dice "mamá", dijera más bien "puerca asquerosa" o "útero dentado". * Y el día no es una página arrancada a ningún evangelio --ni esa camisa, hermanito, tampoco esa camisa. * Pienso, de manera un tanto hiperbólica, que esa camisa --ésa, la que no existe-- acaso es una página que arranqué al evangelio * Pienso, por ejemplo, que debería ponerme a trabajar; pienso en un nombre arrancado de cualquier evangelio... * El problema es que cualquier enunciado es potencialmente una declaración de amor --y eso incluye a las respuestas cordiales (en respuesta a @sincuerdo) * Diré lo obvio: que decir "te amo" es una forma perversa --anómala, pues-- de decir "te deseo": la referencia es carne; su sentido, agujeros. * Hablar es miserable en el sentido de que hablar es una forma de la indigencia: "el pan de tu palabra, el pan de tu palabra..." * El problema es que hablar implica, irremediablemente, estar haciendo la paráfrasis de lo que no podría ser dicho (hablar es miserable). * Suspirar ante nociones como "amor verdadero" o "amor constante más allá de la muerte" es parecido a suspirar ante una película pornográfica. * El hecho de que algo me parezca bello porque sé que es mentiroso explica claramente el hecho de que la pornografía me parezca conmovedora. * Una relación perversa es siempre predecible, por ejemplo: que ese discurso me parezca bello justamente porque sé que es mentiroso. * La carne y el espíritu son, por supuesto, analfabetos. * Guárdate tus palabras, hermanito: acaso sólo existen las que no hubieras dicho --o algún nombre enemigo que desfigura su eco. * Lo que sigue es una hoguera de nombres propios --¡asunto estéril ése! El nombre ya es hoguera --y ceniza y ceniza * Otra vez: no digas a tus pasos que estuviste, no digas a la ausencia que te marchas --la retórica del hambre siempre es pobre... * ¿Por qué la gente se escandaliza ante las hogueras de libros siendo que todo libro ya es hoguera --y ceniza? * Pocas cosas tan eróticas --mejor: pornográficas-- que un diagrama del aparato fonador humano. * De hecho, y ya pensándolo bien, la única manera de llegar a algún lado (y es que en verdad no hay otra) es tropezando. * Sólo una cosa más: no le digas que estabas a tus pasos: eso sólo lo dice quien tropieza --y a mí sólo se llega tropezando. * Que no existen tus manos, me diría, que las he confundido con la palabra "mano". * Pide, mejor, a ese anillo que no exista; dile al vino, mejor, que nació derramado --todo por no decir que no existen tus manos. * Y ahora, ¿qué? ¿qué le diré a ese vino derramado? ¿que no existe tu boca? ¿qué le diré al anillo? ¿que no existe tu mano? * Y es como si el nombre propio fuera una oscuridad tendida sobre la referencia, una violencia de tinta sobre el cuerpo. * Mucho berrinche --y ahora culpa: es como si a los arroyos de tuíter arrojara mis aguas residuales (y mis peores metáforas, al parecer). * Lo que sigue es elaborar una pequeña lista de lugares (geográficos y simbólicos) a los que me juré no volver nunca. * Siempre puede pensarse que las olas del mar son la frontera angustiada entre la república de los ahogados y el reino de los pepenadores. * Todo lenguaje es el presentimiento de su ruina; todo lenguaje, al mismo tiempo, ha llegado demasiado tarde a ella. * Aquel "me quiero ver horrible", tal vez pueda interpretarse como "existo" (la belleza es un hueco: nunca existe). * Todos los agujeros son idénticos --lo curioso es que cada rostro, fácilmente definible como un agujero, sea distinto. * Otra vez el mismo juego: mi capacidad insensata de ponerle nombres distintos a los mismos agujeros (todos los agujeros son idénticos). * “Me quiero ver horrible", dijo. ¿Cómo interpreto eso? * Otra vez la cabellera roja: "¿me cortas el pelo?", dijo; le dije: "¿cómo crees? te voy a dejar horrible"; contestó: "me quiero ver horrible" * Porque hablar es una forma de la indigencia: "tu palabra en mi boca, compañero, el pan de la palabra" * Y es que un discurso no es muy distinto de una horca o de un nudo alrededor de nada: simboliza la asfixia de objetos que no abarca. * Sigo sin tener nada qué decir --debe ser que este lenguaje es, hoy, la metáfora de su indigencia. * La expresión "flujo textual" en una reseña de poesía no sólo es hueca y vaga, sino que hace pensar en flujos de naturaleza más biológica :S * O podría contestar, cuando no suene, ese teléfono --y arreglarme con prisa por no verme al espejo: "vas a ninguna parte". * O cosas ilegibles: tu palabra en mi boca --o cosas ilegibles: el vino derramado, que en tus manos la sangre de todos los pescados. * O el placer y su sombra, me dirías, o el vino derramado... * O cosas ilegibles, te diría: que en tus manos almendras, que en tus manos pescados; que en tus manos la sangre de todos los pescados. * Diría, de cualquier tiempo, que es bueno y que es pasado; diría que en otras mesas los banquetes; diría que entre esas manos... * Podría ponerme a hablar del buen tiempo pasado, pero el hecho es que el tiempo es idéntico a sí mismo: ¿por qué perder mi tiempo? * Moverme --insisto-- es fingir que me muevo. * No hay cosa más bella en este mundo que una frente inclinada: es como un caballo que ha caído, que no ha de alzarse nunca. * Sólo puede anhelarse lo indistinto * "No hay nada más lejano de mi casida que el príncipe de damasco" (Darwish) * Claro y distinto. No hay nada más alejado de mi discurso que esos adjetivos; no hay nada, por otro lado, que haya anhelado tanto. * "Algunos de nosotros no somos otra cosa que una manifestación imprecisa de la tristeza" (sincuerdo). * La envidia no es más que una manifestación imprecisa de la tristeza. (feat. alaciel molas) * Ninguna sonrisa es bella: es un nudo de dientes y de ruido, es un nudo de dientes y vacío. * "y esa tristeza negra de manos aplaudiendo" podría haber escrito alguien, pero no lo hizo. * Uno siempre puede estar tentado a pensar que solamente son bellas las cosas que no existen, dado que todo es bello o nada lo es. * La tercera persona posee la belleza de las cosas que no existen. * hablar de "usted" puede implicar dos escenarios posibles: 1. que el emisor no existe pero el receptor sí; 2. al revés. * Decía Darwish: "el lugar es mi error y mi pretexto", me la cambio por: "el lenguaje es mi error y mi pretexto" * No me retiré: hablar un idioma es ser su esclavo. * Es imposible tener algo qué decir; digo, pues, cualquier cosa: agua cuerpo cabeza hormiga uña. * Me retiro. * Es imposible tener algo qué decir * Tal vez así pueda ser descrita una alegría cualesquiera: gorda y horrenda, sucia y amable (la alegría se parece a algo deforme). * Y la palabra tal vez no sea sino una alfombra que, extendida, ha ordenado a la frente que se incline (قبلة). * Casi puedo sentirlo: extiende sus palabras como extendiendo alfombras: tal vez alguien se siente allí --y conversen. * Debe ser que, en algún punto del camino que conducía a mi contradicción, me hice simplón y plano como una frase verdadera * Y acaso lo único que en mí produce llanto sea mi propio mal gusto: las frases sentimentales, las postales turísticas, la pornografía… * Y es como si el aire entero fuera un lodazal --y los pájaros cuerpos que no podrán alzarse. * Las voces nunca se "elevan contra (o por) algo", más bien "se hunden en algo". * Y si miro a un grupo de individuos aplaudiendo al mismo tiempo me invade una tristeza sorda y negra * Y esos pescados sangraban sobre los obituarios de un pedazo de periódico --y esas manos hermosas, al vaciarlos, anunciaban su resurrección. * Aprender de memoria tiene un valor estético enorme --no se trata de pensar las cosas, sino de que las cosas nos piensen. * Me gusta que la gente se persigne --es un gesto mecánico y hermoso. * Desata esos zapatos de su idioma de tierra --llámalos "hermanitos": ellos, igual tú... ellos sólo han querido descansar... * Persuade al corazón de lo que sea --y no llames a nadie por su nombre: desata toda horca, desata todo nombre. *Persuade al corazón de lo que sea. * Es como si al decirme: "ya no te hablo" un mecanismo preciso contestara: "acaso nunca hablamos". * Permite que te hable como hablaría el amante: "estoy lleno de tierra y cosas rotas" * Y dices --como tratando de conmover algo en ti mismo-- que cualquier cosa es una cosa rota. * Un poema de perdón carecería por completo de palabras: estaría hecho de tierra y cosas rotas. * Y es como si le hubiera dicho a la basura: "permite que te hable como hablaría el amante" * Me doy cuenta --y es un poco triste-- que cuando tengo ganas de algo es porque me pasé un largo rato especulando de qué podría tener ganas * Y es como si mis pasos susurraran al piso: "permite ahora que te hable en idioma de amante" * Y he de decir entonces a mi mano izquierda: "permite ahora que te hable en el lenguaje del amante" * Hago lo que, alguna vez, prometí que no haría --y sé que he de llegar tarde al instante de mi contradicción... * La escritura mecánica y repetida del nombre amado en cuadernos y árboles es un gesto esencialmente destructivo... * Por eso escriben los enamorados el nombre amado en cuadernos y árboles: para olvidarlo lo más rápido posible. * Una propiedad maravillosa de los nombres propios es que, si se les repite demasiadas veces, se les despoja para siempre de su referente. * Y es como si el nombre propio fuera una sombra sobre su referencia, una violencia de tinta sobre el cuerpo. * Respirar quiere decir haber sido expulsado del país del aire. * "estoy hablando" es --siempre-- rigurosamente equivalente a "no logro decir nada". * Eso que llamo hermoso, por otra parte, no es sino una fealdad a la que no estoy acostumbrado. * Cuando un gesto mecánico puede traducirse en otro gesto mecánico, lo llamo "hábito"; cuando sólo se traduce en un vacío, lo llamo "deseo" * "Príncipe" es una palabra que siento llena de crueldad y de belleza; "princesa", por su parte, no. * Cuando pierdo algo amado, lo lloro no tanto por haberlo amado, sino porque no logro demostrarme que en verdad lo hice. * La mañana es lo oscuro iluminado --un nombre es algo oscuro iluminado. * Nombrar no es muy distinto de encender por la noche aquellas lámparas --"madre, temo que nunca vuelva la mañana" * Haberse ahogado en un vaso de agua es rigurosamente igual de grave, e irremediable, que haberse ahogado en los mares de Dios... * Celebro, en fin, que mi alegría no sea sino alegría... * Celebro que mi alegría sea un agujero, un risita torpe --o algo insignificante, o algo ínfimo * Diré una obviedad: sólo se puede hablar de cualquier cosa --¡lo celebro! * El asco es la naturaleza de la identidad, el asco es el idioma del espejo, el asco es el lenguaje del amante. * Mi instinto gregario está mediado por la incomodidad y la vergüenza; por el asco, también: “debe ser que no somos muy distintos” * Desde hace cierto tiempo el concepto “hablar con alguien” me parece claustrofóbico. * El mensaje no se da ni se recibe ni se transmite: es solamente una sombra que proyecta dos sombras. * El mensaje, en cierto sentido, ni siquiera existe: nunca sabe dejar de ser posible. * “Reconozco que, en el fondo, me pareció una pésima broma” –afortunadamente, aún me queda el hábito de la risa mimética e idiota. * Se desatan los nudos, la sombra se desata –y la saliva entera: no era nada; te conmueve llamarlo “mi palabra”. * Y guarda por las noches sus dientes en un frasco: “todas esas palabras que no dije”.

3 comentarios:

yorkperry dijo...

Amaba su twitter, en esta entrada me siento como recorriendo una esquela...

No nos haga la grosería de este mutis...

Le mando un abrazo...

ṣadīqun dijo...

Gracias en verdad, York...

Y no sé qué decir --que hubiera preferido no insultar a nadie.

Disculpa que, en este preciso momento, no se me ocurra otra cosa qué decirte...

Un abrazo para ti.

Anónimo dijo...

¿Quién es esa Alaciel? Estoy enamorado...